Domingo
, 29-11-09
Envenenar depósitos de agua o introducir «papeletas incendiarias» para quemar urnas en elecciones en las que no se puedan presentar las candidaturas de ETA son algunos de los sabotajes que se proponen en un manual de «kale borroka» incautado a los cabecillas de Segi detenidos esta semana.
La última «hoja de ruta» diseñada por la «izquierda abertzale» para «enseñarle los dientes al enemigo», tiene como objetivo encauzar «de manera ordenada y uniforme las fuerzas, el enfado y el ansia de respuesta del pueblo». «¡Golpeemos juntos, en la misma dirección!», arenga el panfleto. Segi se ufana de que la «kale borroka» «transmitió fuerza, contagiaba pasión y, como consecuencia, trajo la unión a la lucha de nuevas generaciones». Este es el legado de los «argala», «txomin», «ternera», «txeroki», Otegi...: una parte de la juventud vasca degenerada, arrojada a una lucha sin futuro. Pero el monstruo creado -ETA-, ambicioso él, quiere más, exige la incorporación a su causa de jóvenes de última generación. Por eso, «es muy importante seguir adoctrinando a las nuevas generaciones con estos modelos».
«Implicación de la herriko»
La estrategia de Segi propone que el «modelo de lucha popular» -manifestaciones- tiene que ser accesible, evitando la especialización para que pueda participar el mayor número de individuos. «Y en el pueblo, cuando haya que poner barricadas, con naturalidad, pediremos en la herriko la implicación de la gente». En el siguiente nivel de «lucha» -la «kale borroka»- sí se exige preparación y medidas de seguridad para evitar bajas entre los «borrokalaris».
Así, aconseja sobre cómo preparar y ejecutar los sabotajes y, en su caso, afrontar las detenciones. Se instruye acerca de los objetivos. Y entre los adversarios hace distingos, porque, si se trata de responder a una situación grave, «tendremos que quemar una sede del PSOE, o «apedrear» un batzoki del PNV. «A los ladrones electos de Aralar les tiraremos piedras ; pero a los del PP, cócteles». Recuerda a todo aquel que quiera «un mayor compromiso en la lucha» que hay una organización que «practica la lucha armada»: ETA.
En su parte final da instrucciones para los ataques, incluidas emboscadas y trampas. Propone sabotajes contra el ferrocarril, como cortocircuitos en la catenaria, barricadas, manipular el cambio de agujas, borrar el sistema eléctrico de semáforos, pese a reconocer que «pueden provocar muertes». El manual plantea, además, el envenenamiento de depósitos de agua de enemigos «muy significados», y el «voto incendiario» para quemar urnas en aquellas elecciones en las que no se pueda presentar ETA. Explica cómo echar pegamento en un papel, mezclarlo con glicerina e introducir el papel en el sobre. «Tienes un minuto de tiempo para votar y marchar». Incluso «podemos introducir un sobre de plástico pequeño en el sobre para que el fuego sea más efectivo con la mezcla en su interior de potasio clorado y azúcar. Esta mezcla cuando queme el otro dará más fuerza al fuego».


