El juez deja en libertad sin cargos al detenido tras la muerte de Aitana
Diego P. V., detenido como presunto agresor de Aitana
Actualizado Domingo , 29-11-09 a las 10 : 58
El titular del Juzgado de Instrucción número siete de Arona, Nelson Díaz Frías, decretó ayer la libertad provisional y sin fianza de Diego P. V., detenido como presunto agresor de Aitana, la niña de tres años fallecida en Tenerife, y a la que en un principio se señaló como víctima de malos tratos. El auto judicial reconoce que el informe médico inicial, que se realizó a la niña en el Centro de Salud de El Mojón, en Arona, «puso de manifiesto la existencia de lesiones a nivel vaginal y anal en el cuerpo de la menor», unas lesiones que «no se observan» en el posterior informe médico-forense, por lo que, según el documento judicial, «no existe indicio alguno que permita afirmar, y ni siquiera sospechar, que la menor fallecida hubiese sufrido agresión sexual alguna».
Una caída y una alergia
En cuanto al fallecimiento, el parte médico-forense señala que la causa principal es «una caída, presumiblemente accidental, de una antigüedad aproximada de unos 5 ó 6 días», lo que viene a corroborar la versión de Diego P. V. y de su pareja sentimental y madre de la niña, quienes sostienen que la menor sufrió una caída en un columpio, lo que también corroboró una profesora de Aitana.
De hecho, fue el propio Diego P. V., que cuidaba a la menor durante el tiempo que su madre trabajaba, quien trasladó a la niña hasta el Centro de Salud de El Mojón, donde los facultativos emitieron un informe, que derivó en la posterior detención, donde se reflejaban las citadas lesiones genitales, así como hematomas y quemaduras.
En cuanto a las lesiones, la autopsia reveló que «son enteramente compatibles» con los daños producidos por la caída de la niña en el parque. Según el auto, la «realidad de esta caída que la menor sufrió el día 21 y el fuerte golpe que se propinó en la cabeza» quedan acreditadas por las declaraciones prestadas por la madre de la menor, Natalia R. P., y la profesora de la niña, Susana María C. G., quienes confirmaron la versión de que Aitana había sufrido un accidente con un columpio.
En cuanto a las supuestas quemaduras que también apreciaron los médicos de El Mojón, los partes médico-forenses posteriores indicaron que, «observadas macroscópicamente, no tienen las características esperadas en una quemadura, y no son compatibles con las mecanismos de llama, cigarrillos o secador de pelo». Por contra, el parte estima como posibles causas de las lesiones un posible cuadro alérgico o una escaldadura estafilocócica. Asimismo, y siempre según revela el auto, el propio imputado había declarado que una de estas quemaduras se la produjo él mismo mientras secaba a la niña con un secador, tras haberla bañado.
Además, y en lo relativo a las restantes lesiones externas e internas que presentaba el cuerpo de la niña, éstas «son totalmente compatibles con maniobras repetidas de reanimación». Asimismo, en cuanto al desgarro intestinal, los facultativos aclaran que no fue originado por un golpe o contusión y que «no se puede descartar que haya sido producido durante la manipulación quirúrgica del intestino».
Un parte lleno de errores
Siempre según los informes médico-forenses citados en el auto -que vienen a contradecir el primer parte médico-, el resto de lesiones de distinta data que presentaba el cuerpo de la menor no son atribuibles, «con los datos disponibles actualmente», a episodios de malos tratos, lo que coincide con la versión manifestada por el personal del centro docente donde acudía la menor y con el testimonio de los vecinos que nunca apreciaron síntoma alguno. El propio padre de la niña, José R., que llegó a Tenerife poco antes del fallecimiento de su hija, reconoció como «habitual» que la niña presentase moratones.
De hecho, el escrito del juez también destaca que el imputado y su pareja, así como «todos los testigos» a los que se llamó a declarar, manifestaron que la niña tenía el rostro amoratado -por lo que incluso acudieron a un centro médico de urgencias- desde el día posterior a la caída. Además, y en contra de lo que trascendió en un principio, el auto no refleja que Diego P. V. reconociese haber golpeado a la niña. De cualquier modo, las investigaciones continuarán en los próximos días.

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