
Durante la entrevista con ABC, el general Óscar Naranjo hizo una radiografía del narcotráfico en España / WILLIAM MEDINA
Sábado
, 28-11-09
Nadie como el general Óscar Naranjo, director de la Policía colombiana, sabe de hampa, de mafia, de droga. A sus 53 años ha sido testigo privilegiado del derrumbe de los cárteles de la droga. Sereno y bonachón, su físico no corresponde al de alguien que ha capturado a más de un centenar de asesinos requeridos en extradición. El último de ellos, Leonardo Dávalos Jiménez, capturado esta semana, tenía un prontuario en España digno de película de terror. Dávalos, el hombre que el extinto capo del cártel del Norte del Valle Wílber Alirio Varela («Jabón») envió a España hace por lo menos cinco años para realizar sus ajustes de cuentas, era conocido como el «rey del ácido» pues hacía desaparecer a sus víctimas con ácido sulfúrico. Aprovechando este nuevo golpe, ABC lo entrevistó en Bogotá para que hiciera una radiografía del mundo del narcotráfico en España.
-Que en Madrid vivan matones colombianos de semejante envergadura es tenebroso. ¿Cómo está el tema de la mafia en España?
-La buena alianza de la Policía española con la colombiana significó progresos importantes en Inteligencia. Hemos identificado organizaciones, hemos hecho incautaciones récord de cocaína colombiana. España ha realizado incautaciones por más de 46 toneladas de cocaína al año, comparadas con las dos toneladas en el año 2000.
-Si España está más blindada, los narcos están tomando otras rutas para llevar la droga.
-Las rutas que han tomado más fuerza en los últimos cuatro años son las que tienen su punto de partida en el África Occidental y de allí se dispersan. A veces entra por el Mediterráneo, otras por el Atlántico, y en ocasiones esa ruta es alterada para ingresar la cocaína por el centro de Europa, particularmente por países como Polonia o de la ex Unión Soviética.
-Ya los narcotraficantes en Madrid son otros.
-El derrumbe del cártel del Norte del Valle hace dos años, con la captura de Diego Montoya y la muerte de Varela, significó una reducción de la presencia colombiana en España. Lo que hay en Madrid son delincuentes de delitos comunes: asaltos, robos a joyerías, robos a vehículos, distribución de droga en las calles. Los narcos de allá se fueron a México.
-Mientras haya tanta demanda, la droga no tendrá fin...
-El narcotráfico, tanto en la producción como en el consumo, está viviendo un proceso de cambio muy dinámico. Las categorías de países productores, de tránsito y de consumo se acabaron. En los Países Bajos, por ejemplo, está el centro de producción de las drogas sintéticas. Colombia, que era productor, hoy está catalogada como consumidor intermedio. Ya no existen capos ni mini cárteles. Hoy existen alianzas de grupos criminales. Un mexicano se alía con un colombiano y un panameño, y organizan temporalmente el envío de coca del Pacífico colombiano hasta México en submarinos. Y luego no se vuelven a ver.
-¿Le preocupa algo de España?
-Me preocupa que España sigue siendo un consumidor fuerte de cocaína, que haya centros de consumo alternativo montados por los narcotraficantes en países de la ex Unión Soviética. Las drogas de diseño y los fármacos como productos adictivos crecen exponencialmente. Se podría decir que el consumo de cocaína se estabilizó.
-La gente quiere al presidente Álvaro Uribe, pero no quiere que vuelva a presentarse a las elecciones por tercera vez. ¿Usted que habla con él a diario, qué le aconseja?
-En estos siete años de seguridad democrática, el fortalecimiento institucional de la Policía no tiene precedentes. Pasamos de 100.000 a 150.000 policías, a cubrir 180 municipios donde nunca había llegado la Policía. Serviremos al gobierno hasta el día en que el presidente quiera.


