El ministro de Justicia de Irlanda, Dermot Ahern, prometió ayer que los sacerdotes pederastas serán juzgados y pidió perdón por la política de ocultismo seguida por la Iglesia Católica de ese país en connivencia con el Estado.
Según revela el informe final elaborado por la Comisión de Investigación designada por el Gobierno en marzo de 2008, la Iglesia Católica irlandesa gozó de inmunidad durante décadas para ocultar los abusos en instituciones educativas públicas gestionadas por ella ocurridos entre enero de 1975 y abril 2004, al tiempo que denuncia la pasividad de agencias gubernamentales como la Policía (la Garda) y la Fiscalía.
Algunos casos ya están en los tribunales y, por ese motivo, el documento, de 700 páginas, ha visto la luz ayer con una serie de cortes para no prejuzgar presentes o futuros casos penales. El texto es el resultado de la investigación realizada por la comisión de las acusaciones presentadas contra una muestra de 46 sacerdotes, del total de 102 en ese periodo, y contra los que hay 320 denuncias.
Al hacerse público este nuevo informe, el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, aseguró ayer que «ninguna disculpa» será suficiente para paliar el dolor de las víctimas. Según el prelado, el documento pone de manifiesto «los devastadores efectos» que han tenido los fracasos del pasado, al tiempo que consideró que «no hay margen de maniobra para caer en el revisionismo respecto a las normas y procedimientos adoptados».
Martin recordó que el abuso sexual de menores «es y siempre fue un delito en la ley civil y la canónica», así como un «pecado grave». «Ofrezco a cada uno de los superviviente mis disculpas, pena y vergüenza. El hecho de que los abusadores eran sacerdotes representa una afrenta para el sacerdocio. Ninguna palabra de disculpa será suficiente», insistió el arzobispo.


