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El gobernador izquierdista de la Región Lazio se vio obligado a dimitir
El político italiano pillado «in fraganti» con un transexual pide perdón al Papa
«Yo confieso... que he pecado mucho, de pensamiento, palabra, obra y omisión». Ésta es probablemente la oración que el ex presidente de la Región Lazio, Piero Marrazzo, susurra cada día desde una de las celdas del monasterio de Montecassino, donde se refugia durante breves periodos, desde que saliera a la luz su relación con el transexual Brenda, fallecido hace una semana en extrañas circunstancias investigadas por la Policía para dilucidar si podría tratarse de un homicidio voluntario para evitar que la víctima revelara más detalles sobre el caso.
El arrepentimiento del político de izquierdas es tal que incluso ha decidido escribir una carta al Papa Benedicto XVI pidiendo perdón por sus pecados. «Santidad, perdóneme por todo lo que he hecho». De este modo inicia la misiva que Marrazzo envió hace unos días a su amigo, el secretario de Estado Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, para que la hiciera llegar al Pontífice «implorando perdón».
Según el periódico «La Repubblica», Marrazzo confiesa en su carta al Santo Padre su «debilidad», como él mismo la calificó el día que presentó su dimisión, y le explica con detalle su historia, que se remonta al pasado 22 de octubre cuando salió a la luz que cuatro carabineros intentaron chantajearle con un vídeo en el que se le veía en situación íntima con Brenda.
Cautela vaticana
Pocos días después, el 26 de octubre, el ex presidente de la Región Lazio dejó su cargo y se refugió en un convento. Ante los hechos, la Policía interrogó al transexual sobre la presencia de droga y la posesión de un segundo vídeo con imágenes de Marrazzo. El 19 de noviembre, Brenda aparecía carbonizada en su pequeño apartamento de la periferia de Roma.
Incierto es si finalmente el Papa leerá esta carta o no con tanto detalle escabroso, pero ayer desde el Vaticano fueron cautos: «Ni se confirma ni se desmiente la existencia de la carta, en cualquier caso, se trata de una cosa muy personal, por lo que no haremos comentarios ni en un sentido ni en otro».
A pesar de pertenecer al mayor partido de la oposición de izquierdas, el Partido Democrático, Marrazzo se ha declarado siempre católico y amante de su familia, de ahí quizá el gesto desesperado de intentar aliviar su concienia tras conocer la muerte del transexual Brenda.
Es posible que la idea le haya venido meditando por los pasillos del convento de Montecassino, donde ha sido acogido por el abad Piero Vittorelli, amigo personal del político. Este hombre de fe ha seguido de cerca al líder de izquierdas, confesando que «el político está cumpliendo un delicadísimo recorrido del que nacerá una nueva persona». Eso es lo que espera probablemente la mujer de Marrazzo.
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