Publicado
Jueves
, 26-11-09 a las 14
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La publicación conjunta de un editorial en las cabeceras de la prensa catalana será mañana uno de los primeros argumentos de la edición impresa de ABC, cuya línea ante este nuevo e inédito episodio del pulso del nacionalismo a las instituciones del Estado tendrá amplio reflejo en la sección de Opinión.
Desde su página de Editoriales, ABC vuelve mañana a denunciar la estrategia de presión contra el TC alentada por los partidos nacionalistas y el tripartito catalán, a la que ahora se suman, en bloque, los periódicos regionales.
Las apelaciones a la Constitución, contenidas en el editorial publicado ayer por los doce rotativos que protagonizan esta ofensiva, demuestran que el Estatuto catalán es una modificación del orden constitucional. Por eso debe ser anulado. La reforma de la Constitución corresponde al pueblo español y, mientras esta no se produzca, el pacto principal que debe respetarse es el constituyente de 1978. Los argumentos del editorial no son dignos de Cataluña, que se merece aspirar a algo más que el victimismo que le ofrece su clase política. El origen de esta polémica es fruto de la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero de pactar a toda costa con el nacionalismo catalán para evitar nuevas victorias de la derecha, sin reparar en las consecuencias.
Desde su página de Editoriales, ABC vuelve mañana a denunciar la estrategia de presión contra el TC alentada por los partidos nacionalistas y el tripartito catalán, a la que ahora se suman, en bloque, los periódicos regionales.
Las apelaciones a la Constitución, contenidas en el editorial publicado ayer por los doce rotativos que protagonizan esta ofensiva, demuestran que el Estatuto catalán es una modificación del orden constitucional. Por eso debe ser anulado. La reforma de la Constitución corresponde al pueblo español y, mientras esta no se produzca, el pacto principal que debe respetarse es el constituyente de 1978. Los argumentos del editorial no son dignos de Cataluña, que se merece aspirar a algo más que el victimismo que le ofrece su clase política. El origen de esta polémica es fruto de la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero de pactar a toda costa con el nacionalismo catalán para evitar nuevas victorias de la derecha, sin reparar en las consecuencias.

