Más información
Actualizado
Jueves
, 26-11-09 a las 16
:
55
Dos presos de ETA, Joseba Urrusolo Sistiaga y Carmen Gisasola, han hecho pública hoy a través del periódico «Deia» una carta en la que piden a quiene guardan silencio que lo rompan ante la organización terrorista. En esa misiva, los reclusos vascos rechazan «cualquier proyecto político que no excluya de forma expresa y clara la lucha armada».
La misiva es su aportación al debate abierto en el seno de la izquierda proetarra y afirman que el primer paso que tiene dar el entorno abertzale de cara al nuevo escenario político es «el fin de la lucha armada», que equivale a «la llave que hay que girar para abrir una nueva etapa y empezar a solucionar los problemas».
La misiva es su aportación al debate abierto en el seno de la izquierda proetarra y afirman que el primer paso que tiene dar el entorno abertzale de cara al nuevo escenario político es «el fin de la lucha armada», que equivale a «la llave que hay que girar para abrir una nueva etapa y empezar a solucionar los problemas».
La carta ha sido redactada y enviada desde la cárcel de Zuera, en Zaragoza, y se trata de la segunda vez en menos de año y medio que ambos presos salen a la plaza pública para transmitir sus reflexiones. Dan una razón: porque «la gente que lleva tantos años apoyándonos y nuestras familias tienen derecho a saberlo».
En el texto que hicieron público en septiembre de 2008, Urrosolo y Gisasola apremiaban al conjunto de lo que ellos siguen llamando Movimiento Nacional de Liberación Vasco (MNLV) a «materializar» cuanto antes un acuerdo de cierre del conflicto y mostraban su incomprensión con la ruptura del alto el fuego que propició las negociaciones de Loyola, ruptura que atribuyen ahora «sólo a unos pocos de ETA y a otros pocos desde algunos aparatos de la izquierda abertzale».
Un puñetazo encima de la mesaEn esta ocasión, exigen claridad respecto a la lucha armada y emplazan a la dirección política a dar un puñetazo en la mesa si es preciso para abandonar la estrategia militar. Aseguran que la «inmensa mayoría de los presos» apostaría por un cambio de ciclo sobre estos parámetros «y sólo una minoría estaría tentada por continuar como hasta ahora».
Según publica «Deia», la carta de los dos reos es la reacción a la propuesta política elaborada por Arnaldo Otegi y Rafa Díez, en prisión, un documento que Urrosolo Sistiaga y Gisasola consideran repleto de eufemismos que evitan el núcleo de la cuestión: el final de la lucha armada. En ese documento de los líderes encarcelados de la Batasuna que trataban de reconstruir -«Bateragune»- se proponen cuatro pasos para materializar su apuesta política para el cambio de ciclo: recomposición de la izquierda abertzale, creación del lugar de confluencia de los independentistas, construcción del muro popular contra el estado de excepción y reconstrucción del proceso de negociación.
Un puñetazo encima de la mesaEn esta ocasión, exigen claridad respecto a la lucha armada y emplazan a la dirección política a dar un puñetazo en la mesa si es preciso para abandonar la estrategia militar. Aseguran que la «inmensa mayoría de los presos» apostaría por un cambio de ciclo sobre estos parámetros «y sólo una minoría estaría tentada por continuar como hasta ahora».
Según publica «Deia», la carta de los dos reos es la reacción a la propuesta política elaborada por Arnaldo Otegi y Rafa Díez, en prisión, un documento que Urrosolo Sistiaga y Gisasola consideran repleto de eufemismos que evitan el núcleo de la cuestión: el final de la lucha armada. En ese documento de los líderes encarcelados de la Batasuna que trataban de reconstruir -«Bateragune»- se proponen cuatro pasos para materializar su apuesta política para el cambio de ciclo: recomposición de la izquierda abertzale, creación del lugar de confluencia de los independentistas, construcción del muro popular contra el estado de excepción y reconstrucción del proceso de negociación.
Para los dos ex activistas de ETA, no son cuatro los pasos que tiene que recorrer el MLNV sino cinco, y el que falta sería el más importante, es decir, «el primero», que no es otro que el fin de la lucha armada.
Ambos emplazan a la dirección de la izquierda abertzale a «hablar claro». A su juicio, se acabó el tiempo de seguir planteando «vaguedades» del tipo «cambio de ciclo y estrategia» o «nuevos instrumentos políticos», sino que se tiene que hablar de la garantía del fin de la estrategia de sangre. La contundencia y claridad que exigen a la dirección de la izquierda abertzale es la que ellos muestran cuando aseguran que el cierre del ciclo de la lucha armada «se tiene que hacer desde ya mismo, conscientes de que se tenía que haber hecho hace años y que dejarlo para más tarde, a unos meses de las elecciones, sonará a electoralismo y no tendrá credibilidad».





