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Una pareja de Virginia le echa “morro” y se cuela en la primera cena de Estado de los Obama
Actualizado Lunes , 30-11-09 a las 10 : 18
En la Casa Blanca me colé y en tu cena de Estado me planté. Imagínense ustedes al servicio secreto americano en pleno tarareando a Mecano. No es para menos después de que un matrimonio de Virginia con más sonrisas que ocupaciones asistiera sin invitación a la primera cena de Estado del matrimonio Obama, ofrecida el pasado martes en honor del primer ministro indio, Manmohan Singh.
Tareq Salahi, un tanto regordete y ataviado de smoking, es fundador del torneo de polo Land Rover de América. Su mujer Michaele es una rubia estilizada como un pez, exmodelo y actual aspirante a aparecer en el reality The Real Housewives of Washington. Ella llevaba un deslumbrante traje de fiesta indio rojo con detalles dorados. De esa guisa entraron los dos por la puerta de invitados de la Casa Blanca y pretendieron estar en la lista de invitados a la cena de Estado.
“¡¿Cómo que no encuentran ahí nuestros nombres?!”, calcula un experto en seguridad de la Casa Blanca entrevistado por The Washington Post que exclamarían con gran sorpresa...y con las gotitas justas de indignación. No es tan inusual como parece que los guardianes de muchas puertas supuestamente inviolables sean gente sencilla a la que se puede intimidar con un traje caro y una confiada actitud de ser el dueño del mundo.
Para eso se inventó la presencia a pie de puerta del personal de relaciones públicas o incluso los teléfonos. Nada de eso funcionó este martes. Ante la imposibilidad –o la mera dificultad- de comprobar si los Salahi no estaban en la lista por error o porque no debían, les dejaron pasar. Y una vez dentro ya no les paró nadie. Un marine anunció sus nombres. Se hicieron fotos con el vicepresidente Joe Biden, con el jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel, con la presentadora de la CNN Katie Couric, con directivos de la Coca-Cola, etc. Y encantados de la vida colgaron todas estas fotos en Facebook.
El servicio secreto, mientras investiga furiosamente el asunto, subraya que aquí ha habido más un fallo de protocolo que de seguridad: invitados o no, los Salahi pasaron por todos los detectores de metales y de armas habidos y por haber. No existía ningún peligro de que se acercaran al presidente por ejemplo con una pistola.
Claro que si por ejemplo la bella Michaele llega a tener entrenamiento como lanzadora de cuchillos, se trepa a su mesa y apunta con los cubiertos a Obama...pero en fin, ya que la cena de Estado acabó bien, mejor no dar ideas.
Lo más inquietante es la sensación de que echándole un poco de “morro” uno puede entrar en la Casa Blanca como en la Feria de Abril. Amigos de los Salahi les definen como “buena gente” que no querían hacer daño a nadie. Su abogada niega que sean unos gorrones y más bien considera que decidieron asistir a la cena “en el último minuto”. Está por ver si se presentan cargos contra ellos, como contra los padres del niño del globo.
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