Protestas en Brasil por la visita del jefe de Estado iraní

Ajeno a las protestas de la opinión pública internacional y de las manifestaciones de grupos religiosos, de judíos y de homosexuales, que se aglutinaron frente a la sede de la cancillería brasileña en Brasilia, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva recibió ayer al polémico presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad, en la primera etapa de la gira de éste también por Venezuela y Bolivia. La visita de Ahmadineyad a Brasil provocó críticas internas y de congresistas estadounidenses. El diario «The New York Times» la consideró un error de la política internacional de Lula.
«Hay una serie de países que no conversan con Irán, pero de nada sirve dejar a Irán aislado, pues es una pieza importante en el conflicto de Oriente Medio», dijo el brasileño en su programa de radio, poco antes de recibir a Ahmadineyad.
Ahmadineyad retribuyó la recepción de Lula elogiando el papel de Brasil como mediador y defendiendo su presencia permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Interlocutores del «paria»
Desde que asumió el gobierno en 2005, Ahmadineyad trata de acercarse a líderes de la izquierda iberoamericana, que se han convertido ensus interlocutores más accesibles, en medio de un clima de rechazo de la comunidad internacional. Curiosamente, los tres países visitados, Brasil, Bolivia y Venezuela, son importantes productores de uranio, la materia prima fundamental para el desarrollo programa nuclear iraní, rechazado por Naciones Unidas.
Esta es la primera visita a Brasil de un presidente iraní en 50 años y el tercer encuentro con Lula, que visitará Teherán en el primer semestre de 2010.
El Gobierno brasileño se ha defendido afirmando que quiere tener un papel como mediador de los conflictos en el Oriente Próximo. Ahmadineyad llega a Brasil tras las visitas del presidente de Israel, Simon Peres, y del palestino Mahmud Abbas, que ocurrieron en las últimas dos semanas. Lula anunció este lunes que en marzo visitará Israel, Jordania y territorios palestinos, para apoyar el proceso de paz.
Doscientos empresarios
La polémica internacional en torno a Ahmadineyad ha crecido debido a sus declaraciones negacionistas del Holocausto judío. Pero principalmente por su programa de enriquecimiento de uranio y las sospechas de que sería un proyecto militar para el desarrollo de armas nucleares. Irán se defiende y dice que el programa tiene fines pacíficos y de generación de energía. La inclusión en la agenda de las conversaciones de ayer entre Ahmadineyad y Lula de la «cooperación en materia nuclear» ha creado una viva polémica dentro y fuera de Brasil.
Ahmadineyad fue recibido por Lula y por los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, acompañados por representantes del Grupo de Amistad Parlamentaria Brasil-Irán. Según la cancillería brasileña, Lula y Ahmadineyad discutieron el intercambio comercial, inversiones, y cooperación en biotecnología, nanotecnología, agrícola, energética y cultural, además de temas de la agenda internacional.
El líder iraní llegó a Brasil acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Manoucher Mottaki, el viceministro para Iberoamérica, Ali Reza Salari y el ministro de Minas e Industrias, Ali Akbar Mehrabian. La delegación está formada también por parlamentarios y empresarios iraníes. Ahmadineyad terminó su visita, antes de continuar viaje a Venezuela, con un encuentro con 200 empresarios.




