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José Montilla avisa de que un fallo negativo amenazaría a la propia Constitución española
Hay quien lo expresa con palabras gruesas, sin sutilezas. Hay quien, por contra, prefiere el meandro y la media voz. Los primeros y los segundos, con todo, vienen a decir lo mismo, y normalmente entre los últimos está el presidente de la Generalitat, José Montilla. Ayer, sin embargo, se posicionó de manera inequívoca en la trinchera que desde Cataluña se está cavando frente a lo que se intuye ya como una sentencia del Tribunal Constitucional (TC) cercenadora sobre el «Estatut».
Con toda la solemnidad posible, con la «senyera» plantada a sus espaldas, el presidente apeló al «sentido de Estado» y a la «responsabilidad histórica» de los magistrados del TC de las consecuencias que una sentencia en negativo podría tener no sólo para Cataluña sino para el «verdadero espíritu constitucional». Más que en ninguna otra ocasión en los últimos meses, Montilla focalizó toda la presión sobre un tribunal que se espera que emita su fallo en breve.
«El verdadero espíritu»
El posicionamiento de Montilla, que sigue atrapado entre su lealtad al PSOE y su posición como presidente de una Generalitat que se sustenta con los votos de ICV y ERC, llegó el mismo día en el que se adelantaba que el fallo del TC se llevará por delante el concepto «nación» del preámbulo, por así decirlo, la principal línea roja del texto. Según informaba «El País», este concepto ya no está ni en discusión; ahora, el principal punto de fricción entre los miembros del TC está en el capítulo de símbolos y de «derechos históricos». En este contexto, Montilla aseguró que «lo que ayer fue escrito, acordado y votado para unir no puede servir hoy para dividir, éste es el verdadero espíritu constitucional». En esta línea, se mostró esperanzado en la idea de que «nadie dañe de forma temeraria e imprudente este espíritu».
El primer secretario del PSC, que participó en la ofrenda floral en la tumba de Ernest Lluch, en Maià de Montcal (Gerona), con motivo del noveno aniversario de su asesinato a manos de ETA, reclamó a quienes «tienen la alta responsabilidad de velar por la constitucionalidad de nuestras leyes» que «la interpretación de la Constitución no debe dañar en ningún caso el carácter abierto e inclusivo» del texto. «Quien pretenda reducir la presente situación en una nueva fase del denominado «problema catalán», se equivoca; este no es un problema exclusivamente nuestro, según cómo, ni principalmente nuestro, sino una cuestión que atañe, en primer lugar, a todas las instituciones del Estado y a todos los españoles, ya que de ella se derivará el futuro de este proyecto español común de convivencia en la diversidad».
«Filtraciones interesadas»
José Montilla mantuvo que «desde el máximo respeto por la institución y su mandato constitucional, no puedo dejar de lamentar y expresar la gravedad de la situación a que nos están vertiendo el retraso y las filtraciones interesadas sobre el Estatuto aprobado por el pueblo de Cataluña». Para José Montilla, «nadie puede ignorar la histórica responsabilidad que tiene el Tribunal frente a la Sentencia del Estatuto» ya que «no se puede ignorar una realidad irrefutable: por primera vez en 30 años deben pronunciarse sobre una ley refrendada por el pueblo (...) y que es la ley que configura nuestro autogobierno».
«Tanto la excepcionalidad de la ley, como la excepcionalidad de la actual situación del Tribunal obligan a que el respeto a su función y al acatamiento de sus decisiones vayan acompañadas de la máxima prudencia y sentido de Estado: es la hora de la responsabilidad histórica», concluyó el presidente de la Generalitat catalana.
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