El conjunto blanco se ha subido al sillón de la Liga amparado en su fiabilidad en casa, donde no ha regalado un punto, y en la seriedad lejos del Bernabéu. Pese a todo, el Madrid sigue sin jugar bien, pero cada vez se muestra más asentado
Guti y Raúl, entre los damnificados
En la dirección deportiva del Real Madrid saben que tanto Raúl como Guti deben ir desapareciendo de las alineaciones titulares para dejar paso a los jóvenes valores. Eso no significa un desaire. Todo lo contrario. Contarán con ellos a cuentagotas y siempre que estén en condiciones. Nadie puede dudar del compromiso del capitán. Raúl es tan competitivo que seguirá peleando y aprovechará cualquier despiste de Higuaín o de Benzema —éste último es uno de los ojitos derechos del presidente—. Otro caso bien distinto es el de Guti. El centrocampista se ha visto contra las cuerdas desde la bronca con el entrenador en el vestuario de Alcorcón y por sus reiteradas faltas en la parcela profesional, llegando tarde en más de un entrenamiento. Tiene el «perdón» de la dirección deportiva y de Pellegrini, pero en el Madrid no están dispuestos a dejarle pasar ni una más. De momento se encuentra lesionado y se espera su reacción cuando esté bien.
«No hemos jugado ni bien ni mal», espetó Manuel Pellegrini después de ganar al Racing por un gol a cero. Una reflexión lanzada al viento antes de que el Barcelona se dejase en San Mamés los dos puntos que entregaban el liderato al Real Madrid. Una ecuación futbolística que no cuadra para los exquisitos, pero que arma de razones a los resultadistas. Está claro que el técnico del Madrid ha dado con la tecla de los resultados y que sigue buscando la del buen juego.
Para alcanzar el liderato, el conjunto blanco ha tenido que abandonar viejos hábitos mientras que Pellegrini ha tomado algunas decisiones. Costumbres y resoluciones que han salvado al entrenador de la guillotina y que detallamos a continuación, después del clamoroso fiasco en la Copa del Rey ante un Segunda B. Ahora, el Madrid afronta la prueba buena el domingo en el Nou Camp ante el Barcelona.
1. APARCADAS LAS ROTACIONES
En la novena jornada ante el Getafe, Pellegrini se vio con el agua al cuello después de la goleada en Alcorcón. Entre la espada y la pared, decidió apostar por la continuidad de los que entendía como los jugadores idóneos para guiar su plan de juego. Entregó el medio del campo a Xabi, Lass, Marcelo y Kaká -Cristiano Ronaldo ya estaba lesionado- y lo mantuvo ante el Milán y Atlético de Madrid. El Madrid acaparó más posesión de balón, dejó de partirse y de hacerse muy largo, defectos que aprovechaba el contrario. También se dejó de pruebas en ataque, en el que Higuaín y Benzemá son fijos, mientras que Raúl ha pasado a un segundo plano -suplente en los últimos tres partidos de Liga-.
2. MAYOR SOLIDEZ DEFENSIVA
El Real Madrid es el equipo menos goleado de la Primera división, con ocho tantos, galardón honorífico que comparte con el Barcelona. En los últimos cinco partidos sólo ha recibido cuatro y éstos tuvieron lugar en dos partidos por partida doble (Valladolid y Atlético de Madrid). En tres ocasiones (Sporting, Getafe y Racing) Casillas dejó su portería a cero. En esta parcela no sólo se puede hablar de la parte de atrás, sino del trabajo en conjunto.
3. LA POLIVALENCIA DE ARBELOA
Es difícil alabar la labor de un defensa, pero la aportación de Álvaro Arbeloa ha sido decisiva para asentar las bases del equipo. Marcelo no da la talla en los partidos grandes como lateral izquierdo, una deficiencia que ha corregido Pellegrini con Arbeloa, como se vio en los partidos ante el Getafe, Milán o Atlético de Madrid. O el sábado, supliendo al sancionado Sergio Ramos en el costado derecho.
Este movimiento ha desplazado a Marcelo al medio del campo. Y el brasileño rinde ahí a muy buen nivel. El Madrid gana en amplitud de campo (es más extremo que interior), evita el manido embudo y gana en control.
4. LA SUPERVIVENCIA SIN CRISTIANO RONALDO
Cuando el vestuario del Real Madrid conoció el diagnóstico de la lesión de Cristiano Ronaldo subió el nivel de compromiso. Un plus que aumentó cuando llegó el momento de arropar a Pellegrini, zarandeado por un determinado sector de la crítica deportiva. De los seis partidos de Liga disputados, el Madrid sólo ha perdido uno (Sevilla) y ha empatado otro (Sporting), ambos fuera del Bernabéu. Es cierto que el equipo ha perdido pegada porque Cristiano Ronaldo sigue siendo el máximo goleador, tanto en la Liga (5 goles como Higuaín), como en la Liga de Campeones (4 dianas). Sin el portugués ha perdido efectividad, pero ha ganado en orden y en compromiso.
5. CRECIMIENTO EN LA PARCELA INDIVIDUAL
Cuando se ficha a tanto jugador el mismo año se corre el riesgo de necesitar demasiado tiempo para acoplar las piezas. Un hándicap que está lidiando Pellegrini con la falta de forma de algunos jugadores que forman la columna vertebral del equipo. Uno de esos casos es Sergio Ramos. El lateral va de menos a más, tanto en el costado como cuando ha jugado de central. Otro caso similar es Higuaín, aunque haya gozado de pocos minutos. O Xabi Alonso, que mejora su rendimiento cuando juega solo o por delante del medio centro -como con España-. Siguen sin dar la mejor versión Benzemá y el intermitente Kaká.
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