Valoración:
Publicado Domingo , 22-11-09 a las 16 : 30
Uno de los primeros problemas que afrontó Francisco Camps cuando accedió a la Presidencia de la Generalitat fue la fusión entre Caja Mediterráneo y Bancaja. Una operación impulsada sin éxito por Eduardo Zaplana. En un gesto de arrojo, Camps zanjó la controversia cuando anunció, en el verano de 2003, que el debate quedaba desterrado.
Los seguidores de Zaplana interpretaron la decisión como una afrenta y una ruptura con su gestión. Camps se limitó a dar naturaleza política a la decisión de los órganos de gobierno de ambas entidades, en especial la alicantina, reacios a concentrar sus negocios. Comenzaba una etapa de expansión de las dos cajas, al calor de un crecimiento económico jamás conocido y del auge del negocio inmobiliario. Bancaja y CAM emprendieron su expansión nacional por caminos paralelos.
En los estertores de 2009 las tornas han cambiado. La crisis financiera internacional, la elevada exposición al sector del ladrillo, la caída del consumo y el aumento del paro han dibujado un panorama gris para las cajas de ahorros. Y Camps ha rescatado la idea de la fusión, generando el malestar de aquellos que seis años atrás le criticaron por todo lo contrario.
Las cifras de Bancaja y CAM —con activos por valor de 110.000 y 75.272 millones respectivamente—, les mantienen como la tercera y la cuarta cajas de ahorros españolas. Pese a ello, las perspectivas para 2010 no son buenas y el Banco de España no ve más opción que el de las fusiones para evitar «sorpresas» como las de Caja Castilla-La Mancha. El melón está abierto y Camps no quiere que salga de la Comunidad.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es
ABC.es on Facebook