Domingo
, 22-11-09
Cuando la Policía Nacional detuvo en Benalmádena a «El Rafita» por el robo de un ordenador, comprobó de quién se trataba en realidad. Era el 11 de junio pasado. En todo momento, mantuvo una actitud «chulesca y prepotente», que alcanzó su cenit cuando le preguntaron por su participación en el horroroso crimen de Sandra Palo: «Eso fue un problemilla», se limitó a decir.
Nacido en el seno de una familia de delincuentes, desestructurada, en un poblado marginal, comenzó a delinquir a los 7 años. A los 11 era parte de la «banda del chupete» y, sólo ocho meses antes de matar a Sandra, disparó con perdigones a dos transeúntes. Psicológicamente, es hostil y egocéntrico.


