Publicado
Sábado
, 21-11-09 a las 13
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Diferentes acentos para un mismo mensaje. A la manifestación del sector agrario español hoy en la capital acudieron rústicos de todas partes del país, pero todos decían prácticamente lo mismo, que así no pueden seguir, que lo suyo ha dejado de ser una manera de ganarse la vida para convertirse en una fuente de angustias y preocupaciones.
Arturo, llegado desde Altobar de la Encomienda, en la provincia de León, cuenta que por las remolachas, el maíz y las alubias que cultiva en su explotación le pagan tan pòco que a duras penas le da para cubrir gastos. Este joven agricultor dice tener claro quién es el responsable: "La ministra esta, que es un desastre".
José Eugenio ha llegado desde latitudes más cálidas, desde Gibraleón, en la provincia de Huelva, concretamente, donde posee una pequeña explotación cerealística y olivarera. Hoy, ha completado el recorrido de la marcha en animada conversación con un compañero y enarbolando una bandera andaluza. "Con el precio del producto nosotros no cubrimos ni los gastos y además este año en Huelva ha sido malo porque no ha caído una gota de lluvia". Dice José Eugenio que a él por cada kilo de aceitunas que produce le pagan entre 35 y 40 pesetas, precio muy por debajo del que encuentra el consumidor en los estantes de los supermercados.
Los apuros para vivir de los rendimientos del campo se agravan además, según denuncian los agricultores, por el tratamiento fiscal que se les dispensa. Según José Eugenio, del beneficio neto que consigue de vender lo que produce, tiene que descontar las labores higiénicas y sanitarias a las que está obligado. El resultado final, dice, es que está perdiendo dinero. "Ya no puedo vivir de las aceitunas", amarga constatación para quien lleva toda la vida haciéndolo.



