El Gobierno valenciano ha sondeado a varias entidades financieras -además de al Santander, su principal candidato-para que adquieran las 400 oficinas que sobrarían en el caso de que se fusionen Bancaja y Caja Mediterráneo (CAM).
El Ejecutivo que preside Francisco Camps tiene la certeza de que existen varios candidatos dispuestos a comprar los activos de las cajas valencianas, toda vez que la entidad que preside Emilio Botín, en el caso de que pujara por la red sobrante, no estaría dispuesta a asumir toda la operación en solitario.
Además, como informó ayer ABC, el Santander en ningún caso se limitaría a comprar los locales comerciales, sino que condicionaría la adquisición de los inmuebles y la absorción de los puestos de trabajo al traspaso del negocio bancario que generan esas sucursales.
Así, de acuerdo con las fuentes financieras consultadas por este periódico, la Generalitat ha sondeado a entidades internacionales que sí estuvieran dispuestas a comprar un elevado número de sucursales -especialmente en la Comunidad Valenciana, donde se produce el mayor solapamiento-, con la finalidad de lograr una rápida expansión comercial en España.Varias de las entidades sondeadas han mostrado interés por participar en una hipotética operación.
La planificación del Gobierno valenciano persigue eliminar el coste social de una fusión que todavía genera importantes recelos en la provincia de Alicante, donde la CAM tiene su origen y la sede central.
Reticencias en Alicante
Diferentes fuentes del empresariado alicantino consultadas por este periódico subrayaron ayer que la adquisición del sobrante de sucursales por parte de otras entidades bancarias no sería un paso suficiente para otorgar su visto bueno a la operación.
Mientras, en pleno debate sobre las dificultades de las cajas de la Comunidad Valenciana, la portavoz de la Generalitat, Paula Sánchez de León, reiteró su convencimiento en la «solidez y solvencia» de Bancaja y CAM.
En el caso de no cuajar esta operación, persiste la que tiene el beneplácito del Banco de España entre la CAM, Caja Madrid y Caixa Galicia.


