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Los socialistas argumentan en privado que el líder del PP busca resarcirse por la dura oposición del PSOE con el «Prestige»
Hasta ayer ningún dirigente socialista había dicho tan a las claras a qué achaca el PSOE la rapidez del PP en exigir responsabilidades políticas en el asunto «Alakrana»: Más allá de su labor de oposición, señalan en privado, Mariano Rajoy intenta resarcirse de la dura oposición que hizo el PSOE durante el hundimiento del petrolero «Prestige» en 2002, cuando era vicepresidente y coordinador del gabinete de crisis que formó Aznar.
Fue el ministro de Fomento, José Blanco, quien utilizó ayer el Foro ABC, organizado por Deloitte y patrocinado por OHL, para poner cara a ese argumento por primera vez. Evitó citar el nombre «Prestige», pero sí advirtió que estamos asistiendo a un «ajuste de cuentas» del PP contra Zapatero y el PSOE. Eso es lo que genera «mala imagen» internacional, dijo, no que el Gobierno haya antepuesto la integridad de los 36 marineros del «Alakrana» a un incierto desenlace militar del secuestro. Blanco no cree razonable pedir la comparecencia del presidente del Gobierno ante el Pleno, como ha hecho el líder popular, sin escuchar lo que tengan que decir la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y los ministros de Defensa y de Justicia, Carme Chacón y Francisco Caamaño. Y además, que haya anunciado ya su reprobación sin oírles.
«¡Un poquito de paciencia!», pidió «el número dos» socialista durante la conferencia-coloquio en el Casino de Madrid. «Seguramente, en este tema la ansiedad es mala consejera», ironizó el dirigente socialista, quien insistió en que la OTAN y la Unión Europea son los que señalan que España es el país «que más está haciendo en la lucha contra la piratería». Citó incluso al secretario general de la Alianza Atlántica para recordar cómo llegó a decir que nuestro país es el que «se tomaba más en serio» ese problema naval.
El ministro llegó a su cita con la flor y nata del empresariado y la política madrileña -más de 200 invitados- después de votar en el Congreso. Esta circunstancia no es baladí porque en el Grupo Socialista se respiraba a esa hora alivio tras la «gran derrota» que acababa de sufrir el PP, en palabras del portavoz socialista, José Antonio Alonso, al ver rechazada una moción que el propio Grupo Popular se había autoenmendado para introducir la exigencia de responsabilidades políticas.
«Al PP le está pasando lo de siempre: con las formas se carga el fondo aunque en ese fondo esté de acuerdo el resto de la oposición», señalaba a este periódico un alto cargo de la Ejecutiva poco antes del Foro ABC. Aludía así a la abstención de CiU y Coalición Canaria y el alineamiento de IU y ERC con el Gobierno, a pesar de que son todos muy críticos con la gestión del secuestro del pesquero.
Por eso, ya en el Casino de Madrid, el ministro de Fomento no se salió un milímetro del guión establecido por el Ejecutivo y Ferraz sobre esta materia: cierre de filas; ni siquiera cuando el director del periódico, Angel Expósito, le puso en el brete de aclarar si él, como hipotético vicepresidente primero del Gobierno, hubiera ordenado traer a España a los dos piratas somalíes, Abdu Willy y Raagegeesey. «No puedo responder a esa pregunta porque nunca seré vicepresidente y nunca me lo he planteado», cortó en seco, tras lo cual se declaró «satisfecho» de cómo De la Vega y el resto del gabinete de crisis ha gestionado el secuestro del «Alakrana».
Sin rastro de la autocrítica
«Siempre cabe la autocrítica», fue la única concesión genérica que hizo Blanco al auditorio. Y quedó matizada automáticamente al añadir que cualquiera otra quedó «vista para sentencia» el miércoles, al precipitarse Rajoy a pedir reprobaciones sin escuchar argumentos y demostrando que su responsabilidad «duró dos segundos». «Pensábamos que había cambiado su estado natural después de ese apuntalamiento -al Gobierno durante el secuestro- pero hemos visto que ha tardado dos segundos en volver a las andadas», señaló el ministro de Fomento para negar que sea un contrasentido haber elogiado el sentido de Estado de Rajoy.
«La cara es el espejo del alma», continuó, y aunque él no estuvo en la sesión de control en el Congreso, el miércoles, sí vio al presidente del PP «irritado» y no satisfecho por la liberación del atunero. Sin embargo, cuando se le preguntó si en esa sesión de la Cámara Baja no vio igualmente irritados a De la Vega y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, éste último a propósito de la polémica del sistema de escuchas telefónicas Sitel, José Blanco dijo que no pudo verles. A Rajoy sí le sigue porque le tiene «especial estima» y le hace un «especial seguimiento». Piensa que en el PP «unos quieren apuntalarle y otros, apuntillarle». «Yo, de verdad, creo que todos tratan de sustituirle. Por eso lo que deseo es que continúe y que tenga buena cara».
El vicesecretario general del PSOE repitió, como viene haciéndolo en los últimos meses, que no ve otra «hipótesis» de trabajo que Rodríguez Zapatero vuelva a ser el cartel electoral del PSOE en 2012. Y a eso le añadió: «Tampoco contemplo ninguna perspectiva de que Rajoy gane esas elecciones». Además, Blanco no desaprovechó la ocasión de resaltar el papel internacional de Rodríguez Zapatero, frente a la imagen que pueda ofrecer el PP. Se remontó a los momentos en que se mofaba ese partido de los intentos de entrar en el G-20. La «incorporación» de España que ha logrado Zapatero, dijo, -en realidad nuestro país asiste como invitado-, será algo por lo que se le recuerde en la historia.
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