Discreto, hábil negociador y experto en lograr consensos. Esos son los términos utilizados habitualmente para definir al político belga Herman Van Rompuy, elegido ayer al frente de la Unión
Viernes , 20-11-09
«Yo soy sobre todo un hombre de acción, él es más cerebral», ha dicho de Herman Van Rompuy (Bruselas, 1947) su hermano menor Eric, también un político, pero más virulento por la causa flamenca.
Van Rompuy, con su silueta austera, su calvicie y su mirada a veces maliciosa potencia esa imagen de intelectual que tiene, de hombre que hizo el bachiller con los jesuitas, en el colegio Sint-Jan Berchmans del centro de Bruselas, y que luego estudió Filosofía y Economía en la Universidad Católica de Lovaina. Es tan capaz, pues, de disertar sobre Santo Tomás de Aquino como de dirigir el Banco Central Belga, entidad que efectivamente dirigió, de 1972 a 1975.
Pero además, este belga es un enamorado de la literatura, especialmente de la francesa y la alemana, y no para de alimentar su blog con «haikus» , breves poemas de métrica japonesa que él redacta en holandés. Algunos de sus versos, Van Rompuy, para sorpresa de todos, los recitó el pasado 29 de octubre, durante una conferencia de prensa con ocasión de la última cumbre de la UE. O sea, que tampoco le falta sentido del humor bajo esa apariencia de fragilidad, a veces incluso de aburrimiento. «The Wall Street Journal» ha publicado dos poemas suyos. No pasa un día que no dedique un rato a la lectura.
Los pájaros exóticos
Menos conocida que su pasión por las letras, según escribía el diario belga «Le Soir», es que «le encanta contemplar a los pájaros en la naturaleza, sobre todo a los más exóticos».
Van Rompuy es un católico practicante, padre de cuatro hijos: dos hombres y dos mujeres. </MC><MC2>Y es tan profundamente católico, según se dice en Bélgica, que le ha costado mucho aceptar divorcios o infidelidades de sus compañeros de partido. Defiende una Europa cristiana, en la que no tendría sitio Turquía, según dijo en el Parlamento belga.
Van Rompuy, el «obrador de milagros», al frente de la UE
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, muestra en un cubo las caras de Van Rompuy
, Barroso y la nueva ministra de exterioresEl famoso «método Van Rompuy» consiste en primer lugar en imponer que sus ministros guarden silencio en público; después, que escuchen las opiniones de unos y otros; finalmente, que actúen.
Desde que el jefe del Gobierno belga entró en las quinielas para presidente del Consejo Europeo, la clase política de su país entró en efervescencia, ante la perspectiva de que se podría abocar al país a una nueva crisis institucional, por las peleas entre francófonos y flamencos.
«Si la elección recae en Herman Van Rompuy, eso generará un vacío considerable y pondrá a Bélgica ante un nuevo capítulo de su historia», había declarado Marianne Tyssen, la presidenta del partido democristiano flamenco CD&V, al que pertenece el recién elegido.
Su gestión como primer ministro le ha valido grandes halagos en la prensa belga, que le ha definido en ocasiones como un «obrador de milagros» o un «sabio minimalista».
Durante las últimas semanas se creía que los países del Este le vetarían, por considerarlo un candidato del «directorio franco-alemán», pero al final ha demostrado que es capaz también de suscitar el consenso entre dirigentes europeos de todas las regiones.

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