Viernes
, 20-11-09
E. R. MARCHANTE
Isaki Lacuesta es un cineasta esperanzador, que trabaja su material como un dentista la encía. Hasta ahora había cuajado dos documentales con voluntad de ficción, «Cravan vs Cravan» y «La leyenda del tiempo», y ahora se da la vuelta a sí mismo con una ficción con voluntad de documental. «Los condenados» no toca otra tierra que la metafórica y su argumento -sencillo, pero a la vez pesadamente laborioso- reúne a dos generaciones y una idea: ¿qué hacemos con los mitos? El mito aquí es el no-cadáver de un guerrillero muerto al que buscan sus viejos compañeros y familia. Lacuesta se pierde (y nos pierde) en esa búsqueda, aunque su idea se reencuentra en el primer plano poderoso de su protagonista, Daniel Fanego, y en su contraplano -síntesis entre tanta tesis-, el rostro de la hija del muerto (Barbara Lennie) en una larguísimo plano-secuencia que atornilla la foto, la metáfora y la idea.

