El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, se ha implicado de forma personal en la búsqueda de soluciones para evitar el eventual coste social de una futura fusión entre Caja Mediterráneo (CAM) y Bancaja, derivada de las dificultades financieras y de la reestructuración del sector de cajas de ahorros propiciada por el propio Banco de España.
Consciente de que el organismo supervisor está por la labor de incluir a la entidad alicantina en una fusión «virtual» junto a Caja Madrid y Caixa Galicia, el Gobierno valenciano apuesta por una concentración de carácter regional dirigida a aprovechar el potencial de la tercera y la cuarta caja de ahorros de España y mantener de este modo invariable el centro de decisión financiera en la región.
Sin embargo, distintos informes independientes que obran en poder de las cajas valencianas indican que la operación implicaría un coste cercano a los 500 millones de euros y, lo más desalentador, podría suponer el cierre de 400 oficinas y la consecuente pérdida de 4.500 empleos.
Cena en Valencia
Para evitar los «daños colaterales» de la posible fusión, el Gobierno autonómico valenciano se ha fijado en el Santander para que adquiera buena parte de la red de sucursales que se solapan de las dos cajas. De esa manera, Camps despejaría el terreno para realizar la fusión.
No obstante, el Santander manifestó ayer a ABC que en la actualidad no mantiene negociaciones relativas a este asunto. El consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, también manifestaba el pasado 28 de octubre, durante la presentación de resultados de la entidad, que el banco no está interesado en participar en el proceso de reestructuración de las cajas. Lo cual no quiere decir que, llegado el momento, no pueda estudiar la adquisición de parte de la red sobrante de esta fusión o de cualquier otra, pero incluido el consiguiente negocio bancario.
El banco que preside Emilio Botín es la primera empresa española y de la zona euro por capitalización bursátil, así como el sexto banco del mundo, con un valor de 95.500 millones. Además, es la tercera entidad del mundo por beneficios, incluidos los dos grandes bancos chinos semiestatales, pues este año rondará los 9.000 millones.
El Santander mantiene estrechos lazos con la Comunidad Valenciana, donde cuenta con una red que ronda las 300 sucursales y participa activamente en patrocinios relacionados con la Fórmula 1 o la Copa América de Vela.
Camps y Botín hablaron sobre el tema a raíz de las jornadas organizadas por Ferrari en la capital valenciana
En esta línea, el pasado sábado Francisco Camps y Emilio Botín compartieron una cena en el marco de la celebración de unas jornadas organizadas por Ferrari en la capital valenciana, a la que asistieron los principales referentes económicos regionales, entre ellos los presidentes de Bancaja, José Luis Olivas, y de Caja Mediterráneo, Modesto Crespo.
Si finalmente el presidente de la Generalitat consigue materializar su objetivo de fusionar las cajas de la Comunidad Valenciana, superaría su principal escollo y contribuirá a vencer la resistencia de aquellos sectores políticos que, localizados en la provincia de Alicante, defienden la opción de que la CAM continúe su camino en solitario.
En este sentido, la consecución de una fusión «incruenta» entre las dos cajas valencianas, una vez garantizada la viabilidad de la actual red de oficinas, desmontaría las reticencias fundamentadas en la potencial pérdida de empleos que podría derivarse de tal integración.
De hecho, Bancaja y CAM, con 1.141 y 1.039 oficinas respectivamente, han extendido sus redes por todas las provincias españolas, aunque la duplicidad de sucursales se concentra fundamentalmente en la Comunidad Valenciana (446 y 442) y la Comunidad de Madrid (87 y 73).
Ayer, en plena controversia ante la posibilidad de que Caja Mediterráneo pudiera entrar en pérdidas el próximo ejercicio -extremo negado por la propia entidad alicantina-, el presidente de la Generalitat lanzó un mensaje de tranquilidad sobre la solvencia de la caja y dejó claro que el futuro de la misma pasará por lo que «decidan los alicantinos». Al respecto, el presidente de CAM expresó su «agradecimiento» a Camps.