Hay una sospecha común en el planeta fútbol que delata a Francia y a Michel Platini, máximo responsable de la UEFA y cuyo peso en la FIFA es casi equiparable al del mismo Joseph Blatter. Están los galos en el Mundial de Suráfrica al quedar impune una trampa clamorosa de Thierry Henry, quien se ha adueñado de la segunda mano de Dios. Su control ilegal ante Irlanda acabó a la postre con el tanto de cabeza de Gallas y ha puesto en pie de guerra a casi toda la población, que ha mostrado una solidaridad sin precendentes con el pueblo irlandés.
Cómo estará el ambiente que tanto la Federación Irlandesa (FAI) como el primer ministro, Brian Cowen, ya han solicitado formalmente que se repita el encuentro, pues el error de apreciación del sueco Martin Hansson resultó decisivo. «No lo concederá porque no somos nadie en el fútbol mundial, somos pececillos, pero pongamos a la FIFA en el aprieto. Es lo menos que le deben a miles de jóvenes seguidores que se sienten desolados. Si se mantiene el resultado, se reforzará la idea de que conviene hacer trampas para vencer», sentenció Dermot Ahern, titular de Justicia.
Dos antecedentes
Efectivamente, es muy poco probable que se repita el encuentro, pero la FIFA creó un peligroso antecedente en 2005 cuando ordenó que se volviera a jugar un Uzbekistán-Bahrein por un error del colegiado. En aquella cita, el árbitro señaló un penalti a favor de los locales y se invadió el área cuando se ejecutó la pena máxima. En vez de mandar repetir el lanzamiento, tal y como indica el reglamento, señaló falta y concedió el balón a Bahrein. Un error técnico y no de apreciación.
Más curioso es el caso de Arsene Wenger, entrenador del Arsenal que en 1999 propuso repetir un encuentro pese a beneficiarse de una situación en la que nada tuvo que ver el árbitro. En una eliminatoria de Copa, el Sheffield United envió un balón fuera para que se atendiera a un futbolista y el Arsenal no lo devolvió. Kanu y Overmars, los protagonistas de la jugada que valió la victoria, dijeron que no habían entendido la situación y Wenger se ganó el respeto de todos proponiendo un nuevo duelo, que fue aceptado.
El caso es que toda la prensa se hizo eco ayer de la jugada de la discordia y Henry está en boca de todos los irlandeses, que se ceban con el atacante. Tramposo es lo más suave que se le ha llamado. El más crítico de todos fue Robbie Keane: «Probablemente están aplaudiendo; Platini, ahí sentado al teléfono con Sepp Blatter, quizá mandándose mensajes de texto, encantados con el resultado».




