
REUTERS
Jueves
, 19-11-09
Sin llegar a la contundencia de su predecesor, George W. Bush, en la exigencia del respeto a los derechos humanos, Barack Obama finalizó ayer una visita oficial a China en la que tampoco han faltado las diplomáticas alusiones a las cuestiones de la libertad dentro del gigante asiático. El presidente de los Estados Unidos se ha reunido con el presidente y el primer ministro chino, con quien cerró su viaje con una visita a la Gran Muralla china (en la imagen), pero también con una generación china de inquietudes muy diferentes a las de la de Hu Jintao o Wen Jiabao, a la que ha transmitido un mensaje de preocupación por su acceso a lo que, para suavizar, denominó «derechos universales». Obama ha preferido jugar la carta del reconocimiento de una superpotencia a otra emergente y sembrar antes que arrancar. Tiempo habrá para ver si China decide regar la semilla del presidente norteamericano o dejarla que se seque. -Internacional

