La vicepresidenta acusa al PP de estar «al lado de los piratas». El PSOE la arropa

La tensión acumulada en las últimas semanas por el secuestro del Alakrana explotó ayer en el Congreso. La portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, fue la primera en abrir «fuego» contra el Gobierno, en concreto contra la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, coordinadora del gabinete de crisis. «Éste ha sido el mayor fracaso político de toda su carrera», le espetó la portavoz popular, y la vicepresidenta, que no admitió una sola crítica, acusó al PP de ponerse «al lado de los piratas». La caja de los truenos ya estaba abierta. Santamaría pidió la palabra al final del Pleno y tachó de «ruin» y «vil» el comentario de De la Vega, que ya no estaba presente.
Y es que la «número dos» del Gobierno fue al ataque desde el minuto uno, porque se esperaba la ofensiva del PP. Anteayer Zapatero se adelantó a defender a todo el gabinete de crisis, empezando por De la Vega, y ésta se negó a hacer autocríticas sobre una gestión «sin fisuras». Al margen de las discrepancias entre la vicepresidenta y la ministra de Defensa, Carme Chacón, fuentes socialistas consultadas por ABC aseguran que el PSOE no está dispuesto a «dejar caer» a De la Vega «porque el objetivo no es ella, es Zapatero». Y desde el PP sospechan, confesaba ayer un alto cargo de ese partido, que la beligerancia mostrada ayer por Alfredo Pérez Rubalcaba al hablar de «Faisán» y «Sitel» no fue casual. Se trataba de tapar el «Alakrana».
En la sesión de control, Mariano Rajoy se limitó a cubrir el expediente con su pregunta prevista al presidente Zapatero sobre la crisis económica. Tenía reservada toda su munición contra el Gobierno por el caso Alakrana. Fuera del Pleno, en el escritorio del Congreso, Rajoy pasó al ataque y afirmó que «la gestión de la crisis antes, durante y después del secuestro ha sido pésima». Acusó al Ejecutivo de actuar con incompetencia, improvisación y soberbia. Tras conocer que la vicepresidenta De la Vega había pedido comparecer en el Parlamento para dar «todo tipo de detalles» sobre la liberación, Rajoy anunció que el Grupo Popular también exigirá la comparecencia del presidente del Gobierno. Además, el principal partido de la oposición pedirá la reprobación de De la Vega y de los ministros de Justicia y de Defensa.
La reprobación no es una figura parlamentaria como tal. Puede plantearse dentro de cualquier iniciativa, como una moción, y votarse, pero no tiene efectos vinculantes. Eso sí, si se aprobara se trataría de un castigo político. El único precedente de reprobación de un ministro se remonta a diciembre de 2007, cuando el Senado aprobó esa medida sobre Magdalena Álvarez, ex ministra de Fomento.
Quitarse la careta
El portavoz del Grupo Socialista, José Antonio Alonso, reaccionó rápidamente ante las acusaciones de Rajoy. Le reprochó no haber tardado ni 24 horas en «quitarse la careta» y le llamó «apóstol de la catástrofe y de lo negativo». «Ha cargado contra el Gobierno, después de que las cosas han salido bien. El Ejecutivo ha actuado correctamente. Se ha conseguido el objetivo fundamental».
El PP no fue el único grupo en criticar al Gobierno. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, también cree que «es la hora de hablar de responsabilidades», y anunció que su grupo pedirá la comparecencia de Chacón y del director del CNI, porque «quedan cuestiones que clarificar, como quién ha pagado ese rescate».
Por parte del PNV, Josu Erkoreka advirtió que las 24 horas de cortesía han terminado y es hora de emprender acciones parlamentarias «para exigir cuentas al Gobierno». El PNV esperará a escuchar a De la Vega para tomar otras decisiones. Y no descarta apoyar las reprobaciones planteadas por el PP: «Acogeremos con cariño esas iniciativas».


