Julio Morón, director gerente de una de las dos asociaciones de armadores y atuneros en España, defiende durante una charla con los lectores de ABC.es que el Ejército es el que tendría que estar protegiendo a los buques que faenan en el Índico, aunque admite que con escolta privada se sienten más seguros

Julio Morón, en una entrevista con ABC
Actualizado
Jueves
, 19-11-09 a las 19
:
45
«¡A ver si una mafia de criminales nos va a impedir seguir realizado una actividad económica lícita y totalmente legal que llevamos realizando en el Índico desde hace 25 años!». Una frase, como esta exclamación, resume a veces una crisis y las preguntas que han rondado las mentes de todo un país derivadas de 47 de secuestro, como por qué siguen faenando los atuneros en una zona cercada por piratas.
La frase es de Julio Morón, director gerente de una de las dos asociaciones que aglutinan a los grandes armadores y pesqueros atuneros en España (Opagac, la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores), durante un chat con los lectores de ABC.es.
Morón ha sido especialmente crítico con la decisión del Gobierno de no embarcar a las Fuerzas Armadas en los atuneros para protegerlos, como hace Francia desde el pasado 1 de julio: «Nosotros seguimos pensando que sería más apropiado que el Ejército se hiciera cargo» de la seguridad, aunque reconoce que se sienten más seguros desde el embarque de escolta armada a bordo, aunque sea privada y corra a cargo de las compañías armadoras.
Hablando de cifras, Morón aporta una que es poco conocida, en estos días en que el desenlace de la captura por la fuerza del «Alakarana» ha puesto sobre la mesa una situación de desprotección que asociaciones como Opagac llevan pidiendo cuatro años: «Desde el año pasado nuestras capturas han descendido en más de un 40 por ciento con respecto a años anteriores por la piratería», responde con sobriedad a Yurena. Ésta es una de las sangrías que han provocado los piratas que también faenan, pero sobre los barcos que rodean las costas somalíes. La otra: las críticas a cómo faenan los atuneros, si salen en busca de pescado más allá del perímetro de seguridad. Sobre este efecto, Morón no admite contemplaciones: «Ha habido mucha desinformación con respecto al famoso perímetro de segturidad. Los atuneros no se han salido nunca de la zona de la "Operación Atalanta". Los atuenros están faenando cumpliendo la legalidad vigente y no se pesca en aguas de Somalia, sino en aguas internacionales».
A vueltas con el perímetro de seguridad...Morón ha explicado también a otro lector interesado que el supuesto perímetro no fue más que una zona probable de pesca que se indicó para orientar las actividades de la fragata «Canarias» que está en la zona, el pasado 28 de septiembre en Cartagena. Sin embargo, sí pone el acento en las deficiencias de la «Operación Atalanta» de la OTAN, de la que España forma parte: «La piratería es conocida en Somalia desde hace tiempo. La "Operación Atalanta" tiene que mejorar su estrategia intentando controlar los buques nodriza, los puertos de donde salen los piratas y la comunidad internacional debe de trabajar en serio para arreglar el caos en Somalia». Y desliza su particular «recado» a la ONU: «Por desgracia, la piratería es una industria criminal que se ha establecido en Somalia y la comunidad internacional no parece tener instrumentos eficaces para pararla. Hay que hacer una reflexión profunda en la ONU y tomar medidas drásticas», apela, para sintetizar, con un tono que destila la amarga decisión a la que se enfrentan los tripulantes de estos barcos ante los piratas, que si en algún momento «opones resistencia, te pueden matar», como acaba de ocurrirle al capitán de otro buque que trabajaba en la zona cercada.
Sobre si el Gobierno o el armador del navío han pagado rescate, ha dicho lacónico: «Lo ignoro». La misma concisión con la que ha contestado a otro lector, Juan, que se ha hecho eco de los rumores acerca de que al «Alakrana» se le recomendó esconder la bandera que identificaba el pabellón español para no ser atacada por los corsarios: «Se debe de aclarar que en la mar los buques de todo el mundo, según la legislación internacional, sólo deben izar bandera al cruzarse con un buque de guerra para saludar y cuando entran en puerto». O sea, que sugiere que el atunero con base en Bermeo (Vizcaya) y 36 tripulantes que andan ahora rumbo a las Islas Seychelles, por fin libres, no llevarían ninguna bandera desplegada al cruzarse con los bandidos somalíes.
La frase es de Julio Morón, director gerente de una de las dos asociaciones que aglutinan a los grandes armadores y pesqueros atuneros en España (Opagac, la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores), durante un chat con los lectores de ABC.es.
Morón ha sido especialmente crítico con la decisión del Gobierno de no embarcar a las Fuerzas Armadas en los atuneros para protegerlos, como hace Francia desde el pasado 1 de julio: «Nosotros seguimos pensando que sería más apropiado que el Ejército se hiciera cargo» de la seguridad, aunque reconoce que se sienten más seguros desde el embarque de escolta armada a bordo, aunque sea privada y corra a cargo de las compañías armadoras.
Hablando de cifras, Morón aporta una que es poco conocida, en estos días en que el desenlace de la captura por la fuerza del «Alakarana» ha puesto sobre la mesa una situación de desprotección que asociaciones como Opagac llevan pidiendo cuatro años: «Desde el año pasado nuestras capturas han descendido en más de un 40 por ciento con respecto a años anteriores por la piratería», responde con sobriedad a Yurena. Ésta es una de las sangrías que han provocado los piratas que también faenan, pero sobre los barcos que rodean las costas somalíes. La otra: las críticas a cómo faenan los atuneros, si salen en busca de pescado más allá del perímetro de seguridad. Sobre este efecto, Morón no admite contemplaciones: «Ha habido mucha desinformación con respecto al famoso perímetro de segturidad. Los atuneros no se han salido nunca de la zona de la "Operación Atalanta". Los atuenros están faenando cumpliendo la legalidad vigente y no se pesca en aguas de Somalia, sino en aguas internacionales».
A vueltas con el perímetro de seguridad...Morón ha explicado también a otro lector interesado que el supuesto perímetro no fue más que una zona probable de pesca que se indicó para orientar las actividades de la fragata «Canarias» que está en la zona, el pasado 28 de septiembre en Cartagena. Sin embargo, sí pone el acento en las deficiencias de la «Operación Atalanta» de la OTAN, de la que España forma parte: «La piratería es conocida en Somalia desde hace tiempo. La "Operación Atalanta" tiene que mejorar su estrategia intentando controlar los buques nodriza, los puertos de donde salen los piratas y la comunidad internacional debe de trabajar en serio para arreglar el caos en Somalia». Y desliza su particular «recado» a la ONU: «Por desgracia, la piratería es una industria criminal que se ha establecido en Somalia y la comunidad internacional no parece tener instrumentos eficaces para pararla. Hay que hacer una reflexión profunda en la ONU y tomar medidas drásticas», apela, para sintetizar, con un tono que destila la amarga decisión a la que se enfrentan los tripulantes de estos barcos ante los piratas, que si en algún momento «opones resistencia, te pueden matar», como acaba de ocurrirle al capitán de otro buque que trabajaba en la zona cercada.
Sobre si el Gobierno o el armador del navío han pagado rescate, ha dicho lacónico: «Lo ignoro». La misma concisión con la que ha contestado a otro lector, Juan, que se ha hecho eco de los rumores acerca de que al «Alakrana» se le recomendó esconder la bandera que identificaba el pabellón español para no ser atacada por los corsarios: «Se debe de aclarar que en la mar los buques de todo el mundo, según la legislación internacional, sólo deben izar bandera al cruzarse con un buque de guerra para saludar y cuando entran en puerto». O sea, que sugiere que el atunero con base en Bermeo (Vizcaya) y 36 tripulantes que andan ahora rumbo a las Islas Seychelles, por fin libres, no llevarían ninguna bandera desplegada al cruzarse con los bandidos somalíes.




