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Jueves
, 19-11-09 a las 21
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Si su marido, presidente de YouGov, una de las mayores empresas de sondeos del Reino Unido, hubiera hecho una encuesta sobre sus posibilidades de futuro, la laborista británica Catherine Ashton se hubiera quedado absolutamente fuera de cualquier lista de hipotéticos candidatos al puesto de alto representante para Asuntos Exteriores de la UE.
Desconocida incluso para muchos de sus compatriotas -hasta la BBC ha presentado un insulso perfil, en el que la única nota de color, además de la mención de su marido, el ex periodista Peter Kellner, más conocido que ella en el Reino Unido, es su campaña antimilitarista en los años 70-, no estaba ni en las quinielas que se venían manejando en Bruselas. Pero la baronesa Ashton of Upholland, título que recibió al entrar en 1999 en la Cámara de los Lores y cuya candidatura fue puesta sobre la mesa en las últimas rondas por el “premier” británico, Gordon Brown, es una especialista en sorpresas de este tipo.
Hace sólo un año, Catherine Ashton llegó de carambola a la Comisión Europea, y ahora también por casualidad asciende al puesto de “ministra” de Asuntos Exteriores de la UE. Sin haber vivido en el extranjero más que el año que lleva en Bruselas y sin apenas experiencia en política internacional, la actual comisaria de Comercio Exterior, de 53 años, ha vencido a otros candidatos que, sobre el papel, estaban mucho mejor cualificados.
Tampoco su biografía ofrece especiales singularidades, más allá de simbolizar una carrera política subida peldaño a peldaño, con la mayor parte del tiempo pasado en los escalones inferiores y con un súbito y rápido ascenso final en la parte superior de la escalera.
Con un asiento en la Cámara de los Lores desde 1999, por el que le corresponde el título de baronesa o “lady” (adoptó el nombre de su localidad natal, Upholland, en el condado de Lancashire), siempre había desempeñado cargos menores en la Administración laborista. Su carrera, sin embargo, ha estado dando un salto cada año en el último trienio. Con la llega al Gobierno de Brown, en 2007 fue designada líder de la Cámara de los Lores, una especie de ministra para las relaciones con la Cámara Alta del Parlamento británico, cargo que compaginó con el de “lord president” del Consejo de Ministros.
En octubre de 2008 fue enviada a Bruselas para sustituir al frente de la cartera de Comercio Exterior de la Comisión a Peter Mandelson, quien regresaba a la política británica. Para acceder al cargo tuvo que buscarse una argucia legal, pues su escaño en los Lores es vitalicio, pero un comisario no puede tener ningún otro puesto oficial. Finalmente se optó por declarar que se tomaba un “permiso de ausencia” de la Cámara de los Lores, sin renunciar al título. Noviembre de 2009 le guardaba otra sorpresa.
La única especial conexión con la UE de esta política que nunca se ha presentado a unas elecciones, es que en su año como líder de los Lores se ocupó de la aprobación del Tratado de Lisboa en esa Cámara.
Madre de dos niños propios y tres adoptados, “Cathy” Ashton estudió Económicas en la London University, donde se licenció en 1977. Luego desarrolló diversas actividades en entes locales. Con el ascenso del laborismo al poder, en 1999 entró en la Cámara de los Lores y después pasó por la Administración en bajos escalafones, como subsecretaria parlamentaria del Ministerio de Educación y del de Asuntos Constitucionales y Justicia.
En 2006 fue nombrada política del año por la revista “Stonewall”, la principal publicación británica dirigida a gays y lesbianas, que de esta manera quería premiar su labor como vicepresidenta del Consejo Nacional para Familias Monoparentales.
Su marido es una antiguo periodista que trabajó para diversos periódicos británicos, entre ellos “The Sunday Times” y “The Independent”, y fue analista político del principal magazine informativo de la BBC, “Newsnight”. En 2001, Kellner pasó a YouGov, de la que tiene el 6 por ciento de las acciones. Normalmente aparece en televisión durante las campañas electorales para comentar los sondeos. A partir de ahora, el relevante papel de su mujer como alto representante para Asuntos Exteriores de la UE tal vez le obligue a incluir un apartado en sus encuestas sobre al aceptación de su esposa por parte de los ciudadanos.



