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Jueves
, 19-11-09 a las 17
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Ni un duro. O ni un centavo, como dicen en América. Eso es lo que Ryan O’Neal va a heredar de Farrah Fawcett, fallecida el pasado mes de junio. El difunto ángel de Charlie ha legado la práctica totalidad de su fortuna -4,5 millones de dólares- al hijo de ambos, Redmond, a quien la muerte de su madre sorprendió en la cárcel por posesión de heroína. No parece que este chico tenga ante sí un esplendoroso futuro, lo cual hace más comprensible que Fawcett se lo deje casi todo.
Pero casi todo no es todo. La actriz ha legado también 500.000 dólares a su padre, James Fawcett, otros tantos a un sobrino, Gregory Walls, y 100.000 dólares a un antiquísimo novio, Greg Lott, que por cierto también parece tener su historial como convicto.
¿Quería el ángel priorizar en su testamento a los que más necesitan, o hay que leer sus últimas voluntades en clave de escala de afectos? Su relación de toda una vida con Ryan O’Neal estuvo llena de altibajos. Pero estos parecían dramáticamente y románticamente sublimados por la entrega con que el intérprete de “Love Store” cuidó de su amor moribundo hasta el final.
Lástima que él mismo lo estropeara insinuándose durante el entierro de Farrah a una “hermosa mujer rubia” que resultó ser su propia hija, Tatum O’Neal, quien tuvo que llamarle al orden: “Papá, que soy yo”. Lo más curioso es que fue el mismo actor el que reveló este sórdido incidente en una entrevista con Vanity Fair.
Interrogado ahora sobre qué le parece el testamento de su compañera, O’Neal ha dicho que “muy bien”. “Nuestra relación se basó siempre en un profundo amor y un gran respeto del uno por el otro y de los dos por nuestro hijo, Redmond; los dos estuvimos de acuerdo en que él fuese el máximo beneficiario de su fortuna”, manifestó en un comunicado.


