Científicos americanos consideran que las mujeres sufrirían menos daños y se obtendría la misma eficacia si el examen de mamas se realizase con menos frecuencia. Los cribados en España hacen esta prueba cada dos años a las mujeres de más de 50
La incidencia del cáncer de mama
19.534 nuevos casos de cáncer de mama se detectan cada año en nuestro país. Es el tumor más frecuente entre las españolas
80% es la tasa de supervivencia en los primeros cinco años de la enfermedad, una de las más altas de Europa
35% se trata del porcentaje de mortalidad que reducen los programas de cribado de las comunidades autónomas
30% de las mujeres mayores de 50 años no se se realizan mamografías, a pesar de ser una prueba sencilla e indolora
Entre los oncólogos y autoridades sanitarias españolas no hay lugar a dudas: la mamografía es la prueba diagnóstica más eficaz para detectar precozmente los primeros atisbos de la aparición de un cáncer de mama. Lo que siempre ha estado en el centro del debate es determinar a qué edad se deben iniciar los programas de cribado y con qué frecuencia se ha de realizar la mamografía en las mujeres para lograr los mayores beneficios.
Una discusión en la que pueden arrojar algo de luz las conclusiones de un nuevo estudio publicado en la revista «Annals of Internal Medicine» -del Colegio de Médicos estadounidenses-, que ha causado una gran polémica en la sociedad americana. Frente a la recomendación actual de efectuar las mamografías cada año y a partir de los cuarenta, los médicos proponen ahora que este examen se realice cada dos años y a partir de los cincuenta.
El estudio, que ha sido encargado por el Gobierno de Estados Unidos, sostiene que de esta forma ellas sufrirían menos daños y se obtendría la misma eficacia que si la mamografía se realizase anualmente. Los científicos argumentan que se reducen a la mitad los falsos positivos; es decir, la sospecha de padecer un tumor maligno que obliga a efectuar una dolorosa biopsia en las pacientes. Una prueba que finalmente, en esos casos, resulta innecesaria.
El mal más frecuente
La polémica americana tiene tal trascendencia que ha llegado también a nuestro país. Y no es de extrañar, pues el cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres españolas. Cada año se producen cerca de 20.000 nuevos casos, aunque los últimos avances en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad han permitido aumentar notablemente la proporción de mujeres que no recaen. La tasa de supervivencia es del 80% en los primeros cinco años de la enfermedad. Con esas cifras y ante este panorama, diferentes autoridades médicas transmitieron ayer un mensaje de tranquilidad a la población femenina.
Los programas de cribado de la mayoría de las comunidades autónomas atienden precisamente la recomendación de los médicos americanos. Es decir, se dirigen a la población femenina entre 50 y 64 años (algunas adelantan esa edad a los 45 y otras la retrasan a los 70). Y realizan la prueba cada dos años.
El debate sobre la edad a la que someterse a estos exámenes radica más bien en una cuestión de eficacia. «Las mujeres a partir de los 50 años suelen tener las mamas poco densas y las mamografías tienen bastante sensibilidad para detectar tumores. Por debajo de esa edad, las mamas tienen más densidad y resulta más difícil encontrar el cáncer. El rendimiento de la prueba es notablemente inferior», explica el doctor Miguel Martín, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón y miembro de la Sociedad Española de Oncología Médica. Él se muestra partidario de la propuesta de sus colegas estadounidenses.
Detecta tumores tempranos
Las bondades de las mamografías en el diagnóstico precoz del cáncer pueden salvar muchas vidas, aunque a veces generen «falsos positivos», como apunta el oncólogo. Entonces «hay que hacer una biopsia a la paciente para confirmar la existencia o no del tumor maligno. Se trata de una prueba dolorosa y muy molesta que provoca mucha ansiedad».
Pero son más los beneficios. La mamografía es una prueba sencilla e indolora, que «detecta incluso tumores en fases muy tempranas como una lesión premaligna, denominada carcinoma ductal, que aún no se ha transformado en cáncer. Si se extirpa, no se precisa ni quimioterapia ni ningún otro tratamiento», destaca el experto. Por si fuera poco, los mamógrafos son «aparatos modernos y sofisticados que exponen a intensidades de radiación cada vez más bajas. Es rarísimo un cáncer de mama a causa de la exposición a las pequeñas dosis de los mamógrafos de hoy día. El beneficio de esta prueba es sumamente superior al potencial perjuicio que pueda causar», concluye.
Menos que una radiografía
A la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) tampoco le cabe duda de la vital trascendencia de esta prueba. «Es el único diagnóstico precoz que ha resultado eficaz en un 30 por ciento de casos a partir de los 50 años. Puede detectar un cáncer dos años antes de que sea visible el tumor».
La entidad recomienda efectuarse este examen cada dos años a partir de los cincuenta, «cuando resulta más eficaz», nunca por debajo de los 40 años. «Y entre los 40 y 50 puede que no evite tanta mortalidad, pero está por demostrar».
Precisamente, una de sus mayores preocupaciones en estos momentos es que una de cada tres mujeres en edad de riesgo de padecer esta enfermedad no se hace mamografías. Según, la AECC la falta de tiempo de las mujeres y la incompatibilidad del horario de la prueba con el del trabajo son los motivos principales que las impiden someterse a estas citas.




