Los últimos corsarios escaparon al fuego de los helicópteros
Por segunda vez el Gobierno de Rodríguez Zapatero cae en las redes de las mafias de piratas y vuelve a plegarse a sus exigencias económicas. Como sucedió el año pasado con el «Playa Bakio», los secuestradores del «Alakrana» se dieron a la fuga sin que las dos fragatas de la Armada española (a 30 millas del pesquero por «orden de Madrid»), pudieran interceptar la retirada a tierra de los criminales que durante cuarenta y siete días han mantenido cautivos a los treinta y seis pescadores del atunero español a dos millas de la costa somalí. El postrer intento de interceptar al menos al último esquife de los piratas que abandonaba el barco fue infructuoso: desde uno de los helicópteros se atacó a los corsarios, que respondieron con los AK-47. Aunque según fuentes militares hicieron varios heridos entre los piratas, estos consiguieron llegar a la playa y mezclarse con la población. Acto seguido, nuestras tropas abortaron el operativo por temor a causar bajas civiles.
Antes de abandonar el atunero, los delincuentes se habían hecho en las negociaciones desarrolladas en Kenia con un botín cercano a los 2,6 millones de euros (4 millones de dólares), que fue la primera petición que pusieron sobre la mesa. Además, estaban seguros de que sus pasos no iban a ser seguidos: el portavoz de Atalanta, John Harbour, afirmó que el contingente aeronaval de la UE no iba a «impulsar ningún dispositivo para perseguirles en tierra».
Piratas «fichados»
No obstante, ahora queda la posibilidad de perseguirlos cuando vuelvan al mar. La Armada y los servicios de inteligencia españoles han recabado imágenes y todo tipo de información sobre el clan pirata durante el secuestro que será aportada a Atalanta con el fin de facilitar el seguimiento de los secuestradores.
Fue a primera hora de la mañana de ayer cuando llegaron a España las primeras noticias que hablaban de una inminente puesta en libertad. No obstante, durante el pasado fin de semana había ya algunas pistas que indicaban que el secuestro del atunero se encontraba en su recta final, sobre todo después de que se llevara a cabo un adelanto del pago del rescate. En concreto, esta operación se realizó hace unos diez días, según han informado a ABC fuentes solventes.
Maquinaria judicial
Al mismo tiempo, la maquinaria judicial se puso a trabajar a toda prisa para agilizar el horizonte penal de los dos piratas encarcelados, cuyo traslado a España ha servido para encarecer el rescate y dificultar una negociación ya de por sí complicada y que ha tenido principalmente tres escenarios: Kenia, Reino Unido y España. De ahí el papel fundamental que han desempeñado la diplomacia española y el CNI.
Los rumores de que los treinta y seis tripulantes estaban liberados fueron confirmados sobre la dos de la tarde por el presidente del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero, que durante la crisis del «Alakrana» apenas ha realizado declaraciones pública, se reservó el privilegio de anunciar en directo y con todas las cadenas de televisión delante que el pesquero «navegaba libremente». Antes de esta comparecencia ante los medios de comunicación, el Gobierno informó a los familiares de los pescadores.
No obstante en Galicia y en el País Vasco, comunidades donde viven los marineros, ya habían escuchado por radio al patrón del «Alakrana» decir que esperaban la liberación de forma inminente, al tiempo que revelaba que en ese momento a bordo del pesquero se encontraban unos sesenta piratas.
Desde media mañana, en grupos de cinco en varios esquifes, los delincuentes fueron abandonando el «Alakrana». El Gobierno recibió esa información por la observación directa de los dos helicópteros con que cuentan las fragatas españolas en la zona y que sobrevolaban el atunero.
El pesquero «Alakrana» se encontraba, como ha ocurrido durante todo el secuestro, a sólo dos millas de la costa. Los navíos de guerra estaban a unas 30 millas mar adentro, pues han seguido a distancia todos los avatares del secuestro (seguían instrucciones precisas en este asunto del Gobierno), aunque minuto a minuto por medio de los medios embarcados y los citados helicópteros.
Sólo cuando se confirmó la salida del último pirata, se intentó infructuosamente inutilizar uno de los esquifes con fusiles de precisión desde los helicópteros. Fallado el intento, una fragata, la «Canarias» se acercó al «Alakrana» para prestar ayuda a la tripulación. Después se unió la «Méndez Núñez» y ambos navíos de la Armada española escoltaron al atunero en la primera fase de su travesía hacia las Seychelles, que durará unas 40 horas. Está previsto que el pesquero atraque mañana allí y que los pescadores vuelen el viernes a España.
Asesoría londinense
Las fuentes consultadas por ABC ha señalado que el clan de pirata autor del secuestro elevó la cantidad del rescate a raíz del traslado a España de los piratas somalíes Abdu Willy y Raageggesey. Las vías de negociación utilizadas por la diplomacia y la Inteligencia española son las mismas que en el «Playa de Bakio»: una asesoría londinense especializada en crisis como los secuestros.


