Publicado
Miércoles
, 18-11-09 a las 16
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"La Guerra del fútbol" que el polaco Ryszard Kapuscinski relató hace 40 años tras los disturbios en los partidos de clasificación para el Mundial de Fútbol de México 1970 entre Honduras y El Salvador tiene estos días una hermana pequeña con la contienda entre Egipto y Argelia, que buscan plaza para la Copa del Mundo de 2010 en Suráfrica.
Jartum, la capital de Sudán, será el terreno neutral en el que las dos selecciones diriman en la tarde del miércoles sus rencillas, que en los últimos días han ido mucho más allá del terreno de juego.
El autobús en el que llegó a El Cairo la semana pasada la selección argelina fue apedreado. Tres de sus integrantes resultaron heridos y el presidente de la federación del país magrebí ha acusado a su homólogo egipcio de ser el instigador del ataque. Egipto venció 2-0, lo que obliga al partido que se va a disputar en unas horas en Sudán.
Hasta allí han llegado decenas de aviones con miles de aficionados argelinos. También han aterrizado seguidores egipcios, aunque bastantes menos. Se calcula que antes del encuentro llegarán medio centenar de vuelos con hinchas argelinos y una veintena con egipcios, que también llegarán a bordo de decenas de autobuses.
Colas en las embajadasMuchos han llegado con lo puesto y hacen cola ante las sedes de sus embajadas, donde les han distribuido banderas y entradas gratis para el partido. Jartum tiene sus hoteles llenos. Las Fuerzas de Seguridad están en máxima alerta y se han desplegado 15.000 agentes para tratar de evitar enfrentamientos. Como expresión de la tensión que se vive, los presidentes de ambas federaciones ni siquiera se han saludado en la recepción organizada por el presidente sudanés, Omar el Bechir.
El estadio de Omdurman, ciudad vecina de Jartum, acogerá el partido con su capacidad de 41.000 espectadores reducida a 35.000 por motivos de seguridad. El encuentro disputado en El Cairo el sábado pasado originó graves disturbios no sólo en Argelia y Egipto. También en distintas ciudades de Francia, como París y Marsella, donde viven numerosos hijos de emigrantes del país magrebí.
En Argel cientos de manifestantes asaltaron las sedes de empresas egipcias. Los peores ataques los sufrieron quince sedes de la empresa de telecomunicaciones Orascom, obligada ahora a cerrar en el país magrebí. Las pérdidas ascendieron a unos 500 millones de dólares y los 35 empleados de nacionalidad egipcia han debido abandonar Argelia en compañía de sus familias. Por su lado, el fisco argelino exige ahora a esta empresa atrasos y deudas por 600 millones de dólares, algo que Orascom considera "inaceptable". Son los daños colaterales de esta nueva guerra del fútbol.





