Publicado
Miércoles
, 18-11-09 a las 09
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Los Denver Nuggets sumaron su cuarta victoria consecutiva de la temporada en el Pepsi Center ante unos Raptors desconocidos (130-112). Ni las dobles figuras de Chris Bosh (13 puntos y 14 rebotes), ni el buen partido de José Manuel Calderón (16 puntos y 7 asistencias) pudieron con el poderío ofensivo de los Nuggets, donde Carmelo Anthony volvió a ser el mejor con sus 32 puntos.
Después de un buen inicio de campaña, los Raptors tenían ante sí esta semana un duro examen. Una prueba para saber dónde está realmente su nivel. Una reválida para conocer si es verdad que los refuerzos que Bryan Colangelo ha conseguido durante el verano le han dado al equipo un salto de calidad suficiente como para brillar en los playoffs. Las visitas a Phoenix, Denver y Utah eran lo suficientemente exigentes como para comprobar la fortaleza del conjunto lejos del Air Canada Centre, aunque la realidad está revelando que los chicos de Jay Triano tienen todavía mucho trabajo por hacer si no quieren conformarse con caer en primera ronda de la postemporada.
Los Raptors comenzaron el partido como un avión, en el que Calderón era el piloto principal. Sus 7 puntos y 4 asistencias del primer cuarto, parecían augurar una gran noche para el extremeño, que fue poco a poco desinflándose… al igual que el resto de su equipo. Y es que, los T-Raps dominaban claramente el marcador en los primeros minutos (9-20, min. 7), en los que los Nuggets no encontraban otro camino para anotar que no fuera el de Carmelo Anthony -14 puntos al final del primer período-.
Ante la ausencia del lesionado Turkoglu, la sociedad italiana de Toronto -Bargnani & Belinelli-, tomó las riendas para tratar de mantener la ventaja (47-58, min. 20) a base de triples, ya que Chris Bosh, muy vigilado por la torres de Denver, no pudo brillar como otras noches y, además, sufrió mucho para controlar los ataques de Nenè y Kenyon Martin (35 puntos entre ambos). Fue justo por esa vía, por donde comenzaron a desangrarse los Raptors, que tras un parcial de 11-0 vieron cómo su ventaja era reducida a la nada antes del descanso.
Partido nuevo
Tocaba volver a empezar y los Raptors, que hasta ese momento se habían mantenido en el partido merced a su gran acierto en el lanzamiento, comenzaron a ver cómo se iban quedando atrás en el marcador por culpa de una mala defensa. Vale que Melo se encuentra en estado de gracia y resulta casi imposible pararle, pero de ahí a que el banquillo rival te meta 43 puntos va un mundo. Así que, si la franquicia canadiense quiere llevarse alguna alegría de aquí al final de temporada, ya puede ir poniéndose las pilas y apretando los dientes en defensa, que es dónde realmente se ganan y se pierden los partidos.
Anoche, tocó cruz. Lógico tras comprobar el desbarajuste de la retaguardia en la segunda mitad, en la que Calderón apenas entró en juego y dónde Chris Bosh acabó desquiciado con los árbitros. Los Nuggets, apoyados en la fortaleza de Nené y Andersen bajo los aros y el acierto de JR Smith y Carmelo desde el exterior, acabaron con la poca resistencia que opusieron los Raptors para sumar su octavo triunfo de la temporada (8-3) y dejar a los canadienses con un balance negativo en su casillero (5-6), antes de visitar esta noche a los Jazz, en busca de un aprobado en el último examen de su gira por el Oeste.




