
Mark Ndesandjof, ante la prensa en Shenzhen la semana pasada | AFP
Cosas de la globalización, el primer inquilino negro de la Casa Blanca, Barack Obama, tiene un hermano en China. Para ser más exactos, un hermanastro, ya que Mark Okoth Obama Ndesandjo, que reside desde hace siete años en la sureña provincia industrial de Guangdong, es hijo del padre de Obama y su tercera esposa.
Cuando el actual presidente de EE.UU. era sólo un bebé de dos años, su padre, Barack Hussein Obama, los abandonó a él y a su segunda esposa, Anne Dunham. Después conoció a la judía Ruth Nidesand, que le siguió hasta Kenia y se casó con él en 1964. Sin embargo, los problemas no surgieron por sus diferencias religiosas porque Obama padre no era un musulmán practicante, sino un borracho empedernido al que se le iba la mano con su mujer cuando tomaba alguna copa de más.
Así lo cuenta Mark Okoth Obama Ndesandjo en su libro «De Nairobi a Shenzhen: Una historia de amor», una especie de novela autobiográfica. Al igual que Ndesandjo, que perdió su trabajo en una compañía de fibra óptica tras el 11-S, el protagonista de su obra, David, viaja de Nairobi a Shenzhen, una vibrante megalópolis fronteriza con Hong Kong, al enamorarse de una hermosa joven china.
No en vano, Obama Ndesandjo, que trabaja como consultor y dirige proyectos de ayuda a los huérfanos, está casado con una china de la provincia de Henan, que tiene previsto presentar a Obama cuando se reencuentren durante su estancia en Pekín.


