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Alguien dijo alguna vez que, al final, son nuestras obras las que hablan por nosotros, y el añorado Enrique Urquijo legó un amplio repertorio de canciones que nos hablan de alguien melancólico, tierno, y extremadamente sensible. Las siguientes diez canciones son un escueto ejemplo de ello.
Actualizado Domingo , 29-11-09 a las 14 : 37
Fue en 1979 cuando Enrique Urquijo grabó su primera canción: “Por ti”. En ella el músico ya deja patente el espíritu nostálgico que marcaría su carrera: «Si estoy un día triste ya sabes que es por ti». Formaba parte de la primera maqueta que el grupo grabó, conocido por aquella época como «Tos».
Tras la muerte de «Canito», el mejor amigo de Enrique y batería de la formación, el grupo se reinventa con el nombre de «Los Secretos» y graban su primer EP, en el que se incluye “Déjame”, un pelotazo que se consagraría como himno del pop español y donde el Enrique sumiso y dependiente se sitúa al otro lado de la media naranja y es él quien, despechado, acaba con la relación: «Una vez estuve equivocado / pero ahora todo eso pasó / no queda nada de ese amor».
Pocos meses después, el EP se convertiría en un LP de doce cortes y, entre las nuevas canciones, se incorporó “Otra tarde”, un tema escrito años atrás entre «Canito» y Enrique. Acompañado por una deliciosa melodía, aquí volvemos a escuchar al Enrique necesitado de perdón y comprensión que sólo sabe querer: «¿Qué tengo que ser para ser algo? / Para quererte sólo valgo».
En la época en que «Déjame» triunfaba en todas las radios, apareció en escena una persona que dejaría una huella indeleble en el corazón de Enrique: Eloísa García-Moreno, su primer amor. Una tortuosa relación cuya ruptura marcó para siempre la trayectoria musical del artista y cuya frustración, no obstante, supuso una fértil fuente de inspiración: “Quiero beber hasta perder el control”, una polvorienta balada mezcla de country con ranchera en la que Enrique se sumerge en el alcohol para olvidar el dolor de un amor truncado, es un ejemplo de ello.
El quinto disco de Los Secretos, «Continuará» (1987), contó con una precaria producción que dio como resultado un sonido bastante pobre que, sin embargo, no fue obstáculo para que Enrique sacara a relucir su talento. Abriendo el disco, “Buena Chica” es una canción inspirada en algún amor de carretera con quien parece que Enrique compartió besos y trapicheos. Un tren del que bajó antes de que descarrilara y del que el músico confiesa que «aunque con poco apego a la vida», era «buena chica».
En directoEn 1988 se publica el primer directo del grupo, con “Volver a ser un niño” como joya del álbum. Inpirada en su nuevo amor, Valentina Lorenzo, en esta deliciosa composición Enrique habla del poder redentor del amor y confiesa que «después de andar a la deriva, por mares turbios de bebida, como un chiquillo falto de cariño, de pronto, es todo tan sencillo».
Una camarera de un pueblo con mar inspiró a Joaquín Sabina las primeras estrofas de una canción que le pasó a Enrique. A partir de esas primeras palabras, cada uno continuó la composición a su manera. Sabina acabó a pedradas contra una sucursal del Banco Hispanoamericano en “Y nos dieron las diez”, mientras un ebrio Enrique usó a su amante «como almohada» en “Ojos de gata”, preguntándose a sí mismo: «Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario».
En contraste con la mayor parte de los temas de Enrique, en “Pero a tu lado” («Dos caras distintas», 1995) redescubrimos a un un Enrique optimista y deseoso de vivir, aunque siempre necesitado de un amor que dé sentido a sus días: «Ayúdame y te habré ayudado / que hoy he soñado en otra vida / en otro mundo, pero a tu lado».
Después de 20 años de carrera, el grupo publica su primer «Grandes éxitos» (1996), en el que Enrique incluye “Agárrate a mí, María”, una auténtica joya rebosante de afecto y ternura dedicada a su hija María, de año y medio de edad, y en la que el artista asume el papel de niño desvalido que busca protección en los brazos de su hija.
Tras la publicación de ese recopilatorio, el grupo se tomó un descanso, que Enrique aprovechó para publicar su segundo disco con Los Problemas, «Desde que no nos vemos» (1998). De ese modo, llegamos al fatídico 1999.
Cuando se dice que la ruptura con Eloísa impregnó buena parte de sus composiciones, hay que destacar que ese recuerdo le acompañó hasta las últimas estrofas: como fruto de un encuentro fortuito con Eloísa en la primavera de aquel año, Enrique escribió “Hoy la vi”, canción póstuma que formó parte de «A tu lado», el disco con que Los Secretos homenajeaban al entrañable músico en compañía de otros artistas.
Bonus trackEn 1984, Los Secretos entraron en una crisis que llevó a Javier Urquijo a abanodonar el grupo. Con el nacimiento de María, Javier y Enrique abandonaron la tensión entre ambos y volvieron a trabajar juntos. “Hoy la vi” es sólo una de las composiciones que, en aquellos días de otoño, estaban puliendo ambos hermanos en compañía de su amigo Jesús Redondo, teclista de Los Secretos.
Hace apenas un mes que Javier publicaba «Ur&Gente», su primer disco en solitario, y en él ha incluido una canción cantada a dúo con su hermano Enrique, “Agua de lluvia”. Con letra de Javier Urquijo y Jesús Redondo, ésta es, por ahora, la grabación más reciente de Enrique, a la que el artista imprime su caracterísitico aire melancólico cuando canta las primeras estrofas: «Cómplice de un sentimiento / que me lleva adonde voy / Extranjero de la noche nunca pido lo que doy / Yo reniego y me arrepiento desde antes hasta hoy / que es igual, yo soy lo que soy ».
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