
Jacques Diouf ha pasado el fin de semana en huelga de hambre en la sede de la FAO en Roma | REUTERS
En el mundo más de mil millones de personas pasan hambre. ¿Cómo evitar que cada día sigan muriendo personas por este motivo? La respuesta a esta incertidumbre la quieren dar los 60 jefes de Estado y de gobierno reunidos desde hoy en Roma en el marco de la Cumbre Mundial sobre Alimentación, organizada por el organismo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El llamamiento lanzado por el presidente de la FAO, Jacques Diouf, es que los países inviertan el 17% de las ayudas al desarrollo en el sistema rural y agrícola, con una «inyección» económica de 29.500 millones de euros. Ante esta difícil tarea y para concienciar al mundo de que el hambre es «culpa de todos», el propio Diouf ha dado esta mañana por terminada una huelga de hambre de tres días, a la que invitó a unirse a los principales líderes mundiales.
El Papa Benedicto XVI será el encargado hoy de abrir los trabajos de una cumbre que espera no decepcionar, como ocurrió hace dos años con una reunión similar en Roma de la que se extrajo una declaración de buenas intenciones sin acciones concretas. Junto al Papa, que por primera vez en su pontificado acudirá a la FAO, estará el propio Diouf, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, en calidad de representante de Italia y de los países del G8.
Precisamente, la falta de participación de las principales potencias mundiales como Estados Unidos o Alemania, ha levantado un buen escepticismo, mientras se ha confirmado la intervención de los presidentes de Brasil, Egipto, Libia y Venezuela. España participa con una delegación presidida por la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, y la secretaria de Estado para la Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez. Las expectativas puestas en esta cumbre son muchas, aunque el temor de no lograr un acuerdo es alto, debido al periodo de crisis económica actual que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los mayores Estados.


