El idilio con Obama comienza a sufrir sus primeras pruebas. El escenario es Honduras. En el Gobierno hay cierta perplejidad por el giro que ha dado la Casa Blanca en relación con la crisis en ese país iberoamericano. De un respaldo sin ambages a Manuel Zelaya, en la misma línea que España, EE.UU. ha pasado a una posición menos beligerante y más pragmática. Washington se muestra más proclive a aceptar algunas de las tesis de Micheletti y sobre todo los resultados que salgan de las elecciones del próximo día 29, dejando de hacer hincapié en la restitución de Zelaya como presidente.
Todo ello, según fuentes consultadas por ABC, ha llevado a las autoridades españolas a preguntar a Estados Unidos los motivos de ese cambio, que consideran debilita la posición generalizada de la comunidad internacional de rechazo al golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya y de búsqueda de un acuerdo que permita su reposición en la presidencia y la celebración de unos comicios con garantías.
El Gobierno de Obama se mostró inicialmente muy duro con Micheletti. Sin embargo, con el paso de las semanas, Washington comenzó a moderar su postura, especialmente tras alcanzarse el acuerdo para un Gobierno de unidad nacional y que el Congreso decidiera sobre el retorno de Zelaya al poder. Los zelayistas consideran que Micheletti no está respetando el acuerdo y que no puede darse validez a las elecciones.
Por el contrario, el presidente «de facto» hondureño ha declarado, tras la visita del vicesecretario adjunto para el Hemisferio Occidental del Departamento de Obama, Craig Nelly, que EE.UU. reconocerá el resultado de las elecciones y que espera que el resto de los países haga lo mismo. Zelaya no ha tardado en arremeter contra Washington: «Se debilitaron los Estados unidos. tras cuatro meses. Nos han dejado a la mitad del río diciendo ahora que su prioridad son las elecciones y no la restitución de la democracia», proclamó desde su asilo en la Embajada de Brasil.
En el Gobierno español ha causado sorpresa la nueva actitud estadounidense que algunos achacan, según las mencionadas fuentes, a la presión de «lobbies» hondureños, que habrían estado, incluso, frenando el nombramiento como embajador en Brasil de Thomas Sannon, hasta ahora secretario de Estado responsable de los Asuntos de América Latina, así como el de su sustituto, Arturo Valenzuela.