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Lunes
, 23-11-09 a las 13
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El Partido Democrático de Kosovo (DPK) del primer ministro Hashim Thaci se ha proclamado vencedor en las elecciones municipales del domingo. Unos comicios que la mayoría aquí describe como un éxito, a pesar de los desafíos al ser los primeros organizados por el Comité Electoral de Kosovo. No se registraron irregularidades ni hubo fraude, y votaron 80.000 personas más que en noviembre de 2007, cuando el estado más joven de Europa –no reconocido por España ni otros cuatro países de la UE: Grecia, Rumanía, Eslovaquia y Chipre- estaba todavía bajo mandato de la ONU.
Kosovo «ha aprobado el test de la democracia», declaró el primer ministro, Hashim Thaçi, que proclamó la victoria de sus candidatos antes de tiempo ya que la mayoría de los ayuntamientos tendrán que celebrar una segunda vuelta.
Más del 45% de los kosovares acudió a las urnas el domingo en todo el territorio excepto en el norte, en la dividida zona de Mitrovica dominada por la mafia y las políticas de Belgrado, donde los serbios no votaron.
A esta minoría, la serbia, pertenecían 22 de los 74 candidatos (34 de ellos albaneses, el resto de origen bosnio, turco o montenegrino). La paradoja es que los serbios han perdido en dos municipalidades donde son mayoría: Štrpce y Novo Brdo. “Menos de 1.000 serbios participaron en las elecciones de noviembre de 2007. Su realidad ha cambiado para mejor. Ya no son vistos como una extensión de Belgrado para desestabilizar Kosovo. Ya no tienen miedo de moverse libremente”, apunta Ilir Deda, director del Instituto Kosovar para la Investigación Política y el Desarrollo (KIPRED). Otra cosa muy distinta es, de nuevo, el norte, donde ni serbios ni kosovares tienen libertad de movimientos.
También Nezrail Qahiti ejerció su derecho al voto hace dos días en su pequeño pueblo de Lubishte, 90 kilómetros al sur de Pristina. Qahiti tiene 59 años y siete hijos. Lo que no tiene es trabajo (hay un 40% de paro en Kosovo, que llega al 70% en Mitrovica). Por eso quieren entrar en la Unión Europea. Y piden al gobierno de España que reconozca su independencia. “Lo que hizo Javier Solana por Kosovo cuando estaba al frente de la OTAN ya es suficiente por parte de España”, bromea sentado en el salón de su casa.
Como él, muchos esperan la integración en esa promesa llamada Europa. Y añoran los tiempos en los que podían viajar libremente, sin visado, cuando la Yugoslavia de Tito firmaba acuerdos de migración circular. Ahora los croatas son los únicos que no necesitan visado. Y los kosovares, los más aislados. “Sólo podemos viajar sin visado a cuatro países: Albania, Montenegro, Macedonia y Turquía. Somos uno de los países más aislados del mundo y estamos en plena Europa”, subraya Muhamet Mustafa, fundador de Riinvest Institute.
Entre las nuevas municipalidades, Gračanica es un ejemplo del futuro Kosovo, donde el partido serbio ha ganado las elecciones y el boicot ha fracasado. La participación de los serbios demuestra que la influencia de Belgrado en la antigua provincia de mayoría albanesa hace aguas, y que la política del gobierno serbio hacia Kosovo tendrá que cambiar.




