Director del centro Berenson-Allen de estimulación cerebral no invasiva
Álvaro Pascual-Leone: «El cerebro se modifica con cada pensamiento»
«Es difícil volver a España»
Nacido en Valencia en 1961, Álvaro Pascual-Leone se formó como neurofisiologo en España, Alemania y Estados Unidos. Es catedrático de Neurología de la Facultad de Medicina de Harvard. Ha sido el primero en utilizar la estimulación magnética para cartografiar el cerebro y en demostrar que adquirir nuevas destrezas produce cambios en la anatomía cerebral, validando algunas de las teorías que adelantó Cajal.
«¿Volvería a España si tuviera los mismos medios que aquí?». «Intenté volver hace doce años pero es difícil porque tengo un grupo grande con el que trabajo, no soy yo solo. Además tendría que tener acceso a las tecnologías y medios que tengo Boston y eso hoy por hoy es difícil».
Actualizado Domingo , 15-11-09 a las 09 : 46
En su laboratorio de Boston, este neurólogo valenciano estudia la forma de acceder al cerebro sin intervenciones quirúrgicas, mediante técnicas como la estimulación magnética. Su objetivo, «estudiar y guiar de forma no invasiva la plasticidad cerebral, ese invento de la naturaleza para adaptar el organismo a un medio en continuo cambio de forma muy rápida, incluso en minutos». Una capacidad de maniobra imposible para el material genético.
—¿Y esa plasticidad neuronal es la que nos permite aprender?
—Sí, pero esos cambios plásticos en respuesta al ambiente pueden también ser perjudiciales y provocar síntomas de enfermedades.
—Como la depresión, en la que ha obtenido buenos resultados con estimulación magnética.
—Todo sugiere que en la depresión que no responde a fármacos los circuitos que conectan el lóbulo frontal con partes más profundas del cerebro, como el sistema límbico, o emocional, están alterados. Demostramos hace años en un trabajo que se publicó en «The Lancet» que podíamos modificar ese circuito de forma específica y reducir los síntomas. Y el año pasado la FDA americana aprobó el tratamiento con estimulación magnética para la depresión.
—¿Es como hacer un «by-pass» en los circuitos cerebrales sin cirugía?
—Es justamente eso.
—¿Los pensamientos cambian el cerebro?
—Sí. El cerebro de los lectores está cambiando al leer esta información. Y de igual modo se modifica con cada pensamiento. Si pensamos que nuestra mano está ejercitando los dedos como un pianista, la representación de la mano en el cerebro cambia de forma prácticamente inmediata, en sólo un par de minutos. Y si se deja de imaginar el ejercicio, los cambios desaparecen igual de rápido.
—Eso es la fugacidad del aprendizaje.
—Pero si uno sigue entrenando, los cambios se hacen permanentes porque se crean conexiones nuevas.
—¿Imaginarlo es casi como hacerlo?
—Induce cambios cerebrales que en algunos aspectos son idénticos a los que produce la acción. El entrenamiento mental supone una ventaja a la hora de la práctica física.
—¿Eso hace la visualización de los deportistas?
—Exacto. De hecho como los cambios en el cerebro son tan rápidos, en minutos o segundos se puede hacer la visualización justo antes de ejecutar la acción.
—¿Somos escultores de nuestro cerebro, como decía Cajal?
—Lo que resulta muy sugerente del planteamiento de Cajal es que la voluntad acaba esculpiendo el cerebro. Pero hasta qué punto decides lo que haces y piensas o es fruto de tu propio cerebro.
—Da un poco de vértigo pensarlo...
—Da mucho vértigo, porque cuestiona el libre albedrío.

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