Valoración:
Domingo , 15-11-09
Hay quienes piensan que el problema del PP es una cuestión de liderazgo. Se insiste en las bajas valoraciones de Mariano Rajoy en las encuestas y se le ha venido reprochando, en estos meses de tribulación popular, que no haya tomado las decisiones contundentes que, según esta versión, son propias de los líderes. Se oye decir que no se puede confiar el Gobierno a quien tiene el partido manga por hombro o que el Congreso de Valencia «se cerró en falso». Ante la convención de Barcelona, algunos dirigentes parecen agobiados por este tsunami y dicen que el cónclave debe servir para reafirmar el liderazgo de Rajoy, que se valorarán las intervenciones en lo que puedan tener de apoyo al presidente o el significado de las ausencias como muestras de desafección. En todos los lugares hay «sabios» alicortos, pero el PP debería empeñarse en que este no fuera el mensaje de la convención porque, se resuelva como se resuelva, lo que quedaría es la sensación de crisis aguda y drama interno.
Mi tesis, sin embargo, es que el problema del PP no es de liderazgo. Es evidente que Rajoy no tiene un perfil arrebatador, pero no entiendo las razones para que deba tenerlo si quiere ganar las elecciones. Hay que tener cuidado con los arrebatadores porque cuando te fijas en su sonrisa descuidas mirar las manos con las que hacen cosas y se te sientes admirado por su porte a lo mejor no reparas en el lugar al que se dirigen. ¿Es Merkel arrebatadora? No lo parece, aunque sí resultaba serlo, a juzgar por el entusiasmo y las encuestas, Silvio Berlusconi. Más vale una cierta normalidad y un juicio más sereno sobre lo que los candidatos se proponen hacer. En el caso de Rajoy la baja valoración en las encuestas es, si se repasan los Observatorios del CIS, una constante de los líderes de la derecha en la oposición. Hay una disfunción, pero es más de la percepción social de la derecha que un problema de Rajoy.
Pero que no sea un problema personal no significa que no deba enfrentarse a él. En la actualidad, su proyecto está en el fiel de la balanza. De un lado, por primera vez queda por delante en intención de voto directo, es el mejor valorado por los votantes jóvenes, las encuestas le colocan como triunfador con más de tres puntos de ventaja y, ante la crisis económica, los ciudadanos piensan que puede resolver mejor los problemas económicos y de empleo. De otro, además de un ambiente en el que parece penalizar más la desunión partidista que la corrupción, su posición parece demasiado dependiente del deterioro de la imagen del Gobierno socialista en materia económica ya que, en el resto de temas, sus propuestas no llegan o son peor valoradas que las de su principal adversario. El reto, que debería ser el principal objetivo de su estrategia para los próximos años, resulta evidente: establecer un proyecto y un discurso, potenciar un equipo, formalizar una alternativa, explicarla y captar voluntades. Ahí es donde Rajoy debería asentar un liderazgo que no es el del encantador de serpientes, sino el político.
Obama es un cautivador al que le llega la hora y, como es lógico, se le exigen decisiones y proyectos eficientes. Ni basta en el momento de la verdad con las sonrisas ni se puede aniquilar a los que ponen trabas, que muchos están en su propio partido. Sarkozy tuvo su momento seductor y, mediado el mandato, se le reclaman prioridades en vez de estar en todos los lados y pretender sumar a todos en una suerte de monismo cuya verdad será él mismo.
El problema del PP no es un Rajoy más o menos deliberativo, ni un presidente más o menos fascinante, sino reformular, consolidar y explicar un proyecto. Y ese, que no es fácil, es el dilema de Rajoy y el de su liderazgo.
Nuevo Depósito AZUL 15. 3,25% TAE a 15 meses. iBanesto da más.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...