La comida que Rajoy celebró con sus barones y buena parte de la dirección del PP transcurrió en armonía
Domingo
, 15-11-09
¿Mereció la pena la atención mediática que se dedicó al almuerzo que Mariano Rajoy celebró con sus barones? Pues no mucho, habida cuenta de que parecieron ponerse de acuerdo para afirmar que todo había transcurrido en plena armonía y camadería hasta el punto de que la única controversia en la que se vieron inmersos era si elegían de segundo solomillo o brocheta. Nada que ver con la escena de hace once días en la ejecutiva popular.
Al final, al almuerzo se sumaron también los portavoces parlamentarios y buena parte de la dirección, y el clima debió ser tan bueno que la sobremesa se alargó más allá de las cinco de la tarde.
Rajoy estuvo flanqueado por su secretaria general, María Dolores de Cospedal, y por la presidenta del PP catalán y candidata a la Generalitat, Alicia Sánchez Camacho. Enfrente tenía al presidente fundador, Manuel Fraga. Esperanza Aguirre estuvo junto a Javier Arenas, y Francisco Camps junto a Pedro Sanz y Juan Vicente Herrera.
«Militante Paco Camps»
De los asistentes, el que menos desapercibido pasó fue, sin duda, el presidente de la Comunidad valenciana, recibido en la Convención a gritos de «presidente, presidente», aunque él se rebajara a la categoría de «militante Paco Camps» cuando dijo estar «a pie de obra» y recordó que había apoyado a Rajoy en los momentos duros.
Luego en el almuerzo contó que sólo en la Comunidad valenciana el PP puede cosechar para Rajoy millón y medio de votos, una vez que las encuestas les dan de los mejores resultados de su historia. Camps, que tampoco estará hoy en la clausura del acto —Fernando Alonso y su nuevo mono color rojo Ferrari le reclaman en Valencia— afirmó que «estamos en el momento más alto de la historia demoscópica del partido».
Hasta Aguirre parecía encantada cuando dijo que el PP «sale fortalecido» y «ha sido de lo más oportuno» celebrar la cumbre en estas fechas.


