
Foto: Francisco Javier de las Heras
Publicado
Viernes
, 13-11-09 a las 17
:
05
La lista de usuarios de Cáritas de Teruel crece a la par que las listas del paro. Sólo en los nueve primeros meses de este año, la entidad registró un 73 por ciento más de solicitudes que en el mismo periodo del ejercicio anterior. El problema es que los ingresos de la entidad no son inagotables, y gran parte de las solicitudes no pudieron ser atendidas por falta de dinero.
Para estudiar la situación, la institución ha creado el Observatorio de la Realidad, un servicio que recoge datos, denuncias y propuestas de los usuarios, y que pretende servir para canalizar los recursos de una forma eficaz.
En líneas generales, el perfil de estos «nuevos pobres» responde al de una familia de clase media y baja que hasta hace unos meses disponía de dinero suficiente para sortear los gastos del día a día, pero que carecía de una previsión de ahorro estable para afrontar situaciones adversas. La coyuntura económica actual y el aumento del paro han mermado sus ingresos y en muchos de los casos les han llevado a la ruina. Para ellos, afrontar el pago de la luz, del agua, o de la alimentación se ha convertido en una carrera de obstáculos.
Representan, en definitiva, un rostro de la pobreza desconocido hasta ahora. Los colectivos más vulnerables suelen ser, según los trabajadores de la institución, los formados por mujeres con niños pequeños, núcleos monoparentales, mujeres inmigrantes que se ven obligadas a acceder al mercado laboral porque sus maridos han perdido su empleo, extranjeros que no tienen trabajo y corren el riesgo de no renovar su tarjeta de residencia y extrabajadores de sectores como la hostelería,la o la construcción e industria. el sector que más ha crecido en número de parados durante los últimos meses.
El perfil de estos «nuevos pobres» responde al de una familia de clase media y baja
Factores determinantes
Si bien el análisis del nivel de ingresos y la capacidad de ahorro que tenían las familias antes de que llegara la crisis es un factor determinante para analizar la situación en la que se encuentran, no lo es tanto su nivel cultural. «Todavía no hemos tenido casos de licenciados universitarios españoles que vengan a pedir ayuda, pero sí de inmigrantes que ejercían de profesores o de médicos en su país de origen y que aquí no pueden hacerlo», explica María Pilar Fombuena, trabajadora social de Cáritas Teruel.
Por esta razón, Cáritas Diocesana de Teruel reclama un plan de acción para paliar los efectos de la crisis, y se ha sumado a la campaña «Cáritas ante la crisis», una iniciativa con la que se pretende demandar ayuda económica a los ciudadanos y participación activa como voluntarios.
Una de las soluciones que ofrece a quienes se acercan a pedir ayuda es participar en uno de los talleres de inserción laboral que se imparten en el colegio San Nicolás de Bari. En los últimos meses, el número de inscritos creció un 4,44 por ciento y 40 personas están en lista de espera para acceder a alguno de ellos. A cambio los participantes reciben una beca mensual de 185 euros.
Ya en abril de 2006, Caritas Teruel puso en funcionamiento un programa para que las familias con problemas pudieran acceder a una vivienda a través de la mediación de la entidad con los propietarios de los pisos. Sin embargo la iniciativa no ha acabado de cuajar. Un total de 24 familias, en su mayoría inmigrantes, se han interesado por este programa, pero el acuerdo con los propietarios no ha sido posible.