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El difícil final de Guantánamo provoca la dimisión del abogado en jefe de la Casa Blanca. El cabecilla del ataque al destructor «USS Cole» y otros cuatro más tendrán procesos militares especiales
Actualizado Viernes , 13-11-09 a las 22 : 04
Para avanzar en la carrera contra-reloj y de enormes obstáculos que supone desmantelar la prisión extrajudicial de Guantánamo, teóricamente antes del 22 enero del año que viene, la Administración Obama confirmó su intención de enjuiciar por lo civil pero con solicitud de penas de muerte a Jalid Sheij Mohamed y otros cuatro acusados del 11-S. El procesamiento tendrá lugar en los tribunales federales de Nueva York, a no mucha distancia del solar que en su día ocuparon las Torres Gemelas.
La decisión anunciada por el Departamento de Justicia supone todo un espinoso reto desde el punto de vista procesal, pese a toda la experiencia acumulada la jurisdicción federal en Manhattan en casos de terrorismo. Ya que se anticipan desde cuestiones sobre la imposibilidad de celebrar un juicio justo en Nueva York hasta argumentos de nulidad por los interrogatorios coercitivos a que fueron sometidos los procesados. Alguno de los cuales habría sido objeto de más de un centenar de simulaciones de ahogamiento, el «waterboarding» autorizado por la Administración Bush.
Tras su captura en Pakistán en marzo del 2003, Jalid Sheij Mohamed se declaró ante sus interrogadores de la CIA como el responsable de «la A hasta la Z» del 11-S. Insistiendo en que él le propuso en 1996 la idea de una ofensiva terrorista con aviones secuestrados a Osama Bin Laden. Además de encargarse de reunir la financiación necesaria, facilitar el entrenamiento de los terroristas suicidas y controlar toda la operación.
Junto a Jalid Sheij Mohamed, el Departamento de Justicia ha decidido el procesamiento civil de otros cuatro supuestos miembros de Al Qaida vinculados al macro-atentado que costó la vida a casi 3.000 personas. En esa lista figuran Walid bin-Atash (yemení a cargo de un campo de entrenamiento en Afganistán donde se prepararon una parte de los secuestradores del 11-S); Ramzi Bin al-Shibh (yemení acusado de encontrar escuelas de aviación para los secuestradores y facilitar su entrada en EE.UU.); Ali Abdul Aziz Ali (sobrino de Mohamed acusado de facilitar el desplazamiento de nueve secuestradores y hacerles llegar 120.000 dólares); y Mustafa al Hawsawi (ciudadano saudí también implicado en el respaldo logístico a la trama del 11-S).
«Imperio de la ley»
Junto a estos planes para utilizar la jurisdicción civil, criticados con intensidad por la oposición del Partido Republicano, el Departamento de Justicia también confirmó que cinco presos de Guantánamo serán procesados con ayuda de tribunales militares especiales, las llamadas comisiones militares resucitadas por la Administración Bush desde su aplicación en la Segunda Guerra Mundial para juzgar de forma sumaria a espías alemanes infiltrados en territorio americano.
Dentro de este segundo grupo destaca Abd al Rahim al Nashiri, considerado como el autor intelectual del ataque llevado a cabo en Yemen contra el destructor «USS Cole» de la Armada de Estados Unidos. Atentado perpetrado en el año 2000 con una lancha cargada de explosivos y en el que murieron 17 militares de la «Navy». Ante las dudas sobre las garantías existentes en el reformado sistema de comisiones militares, el fiscal general Eric Holder insistió ayer en que «durante doscientos años nuestra nación ha seguido fielmente el imperio de la ley».
En virtud de otros ataques contra objetivos del Pentágono, también recibirán juicios castrenses Omar Khadr, Ahmed Mohamed al Darbi, Ibrahim Ahmed Mahmoud al Qosi y Noor Uthman Muhamed. Aunque todavía no se conoce exactamente a dónde será trasladado este quinteto, una cárcel militar en Carolina del Sur está siendo mencionada como la alternativa más probable a Guantánamo. Aunque antes de proceder a cualquier traslado, la Casa Blanca tiene la obligación de avisar al Congreso con 45 días de antelación.
La casi imposibilidad de cumplir con el plazo de un año fijado por el presidente Obama para el cierre de Guantánamo ha sido vinculada también a la primera remodelación del actual gobierno de Estados Unidos. Elste viernes se formalizó la dimisión de Greg Craig, principal asesor jurídico de la Casa Blanca al que se responsabiliza de no anticipar las enormes dificultades para desmantelar la prisión extrajudicial creada tras el 11-S. Como relevo se ha designado a Robert Bauer, abogado personal de Obama.
- Jalid Sheij Mohamed, el confeso "cerebro" de la trama del 11-S
Antes de llegar a Guantánamo, pasó tres años en las prisiones secretas de la CIA desde su captura en Pakistán en el 2003, sufriendo en 183 ocasiones simulaciones ahogamiento. Se ha confesado como el responsable de "la A hasta la Z" del 11-S, junto a una treintena adicional de tramas terroristas. También ha declarado que personalmente decapitó al periodista Daniel Pearl.
- Abd al Rahim al Nashiri, autor intelectual del ataque al «USS Cole»
Custodiado por la CIA desde su detención en octubre del 2002, el militante saudí se declaró autor intelectual del ataque contra el destructor "USS Cole". Pero al llegar a la presión de Guantánamo se desdijo de su confesión inicial, alegando torturas. Se le considera jefe de operaciones de Al Qaida en el Golfo Pérsico y vinculado a una larga de serie atentados.
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