
El Rey, Presidente de Honor de la candidatura de Madrid a la Ryder 2018
Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha aceptado la Presidencia de Honor de la candidatura de Madrid para albergar la Ryder Cup de 2018. La decisión del monarca potencia las acciones que tiene previsto realizar la capital como candidata a este evento, que reúne a un equipo de Europa contra otro de los Estados Unidos.
Madrid compite para traer la cita con Francia, Alemania, Holanda, Portugal y Suecia. Las candidaturas tienen hasta el 30 de abril de 2010 para presentar sus propuestas. Un año más tarde se anunciará oficialmente la sede de la Ryder Cup 2018, que será la 42 edición de este torneo bienal.
De salir elegida, sería la segunda sede española tras Valderrama, que acogió la competición en 1997.
Madrid compite para traer la cita con Francia, Alemania, Holanda, Portugal y Suecia. Las candidaturas tienen hasta el 30 de abril de 2010 para presentar sus propuestas. Un año más tarde se anunciará oficialmente la sede de la Ryder Cup 2018, que será la 42 edición de este torneo bienal.
De salir elegida, sería la segunda sede española tras Valderrama, que acogió la competición en 1997.
Mucho se ha debatido en España en los últimos meses acerca del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid. El hecho de que en plena crisis mundial un club de fútbol realice una inversión desmesurada por un deportista ha levantado epítetos de todo tipo, aunque el más utilizado es el de obsceno. Por mucho que se justifique diciendo que no deja de ser una operación comercial que se amortizará con márketing y venta de productos, el aficionado de a pie no deja de peguntarse si hay alguna persona que merezca realmente un desembolso de casi cien millones de euros.
Desde ayer, en las Antípodas, se está reproduciendo el debate. En este caso no está motivado por un futbolista, sino por un golfista. Más concretamente, el atleta mejor pagado del mundo: Tiger Woods. La razón vuelve a ser la misma: la valoración que se pueda hacer de la figura de un hombre famoso en una época de recesión. A diferencia del portugués, que vestirá durante seis años la camiseta blanca, el californiano ha sido contratado sólo para jugar en Australia durante cinco días y medio. Y cobrará por ello tres millones de dólares (dos millones de euros). Si hacemos la extrapolación a los seis años del madridista nos daría una suma que ya dejaría corta la obscenidad y se acercaría a lo histriónico (800 millones de euros).
Pero la miga del asunto no está tanto en los importes que se manejan como en el trasfondo que se respira en Australia. Por lo que se refiere a Cristiano, ha sido fichado por un club privado que sólo tendrá que rendir cuentas ante sus socios; sin embargo, el fijo que ha cobrado Tiger por jugar esta semana el Masters australiano ha salido en su mitad de las arcas públicas. Y esto es lo que ha disparado todas las alarmas. ¿Es ético utilizar los impuestos de los ciudadanos en pagarle un fijo a un jugador profesional? Evidentemente, hay dos respuestas posibles y ambas muy respetables. El problema es que se han viciado con el mundo político y ya han trascendido al deporte. Quienes han contratado a Woods para el Masters son los dirigentes de Melbourne, en la región de Victoria, curiosamenete del signo opuesto a los de Sidney, en Nueva Gales del Sur, que organizan el Open de Australia y que compiten con los anteriores por tener el mayor reconocimiento internacional.
Inversión recuperada
Para los responsables de la operación, que ha conseguido llevar al número uno mundial al país después de once años de ausencia, la inversión está más que amortizada. Afirman que han multiplicado por seis el retorno publicitario y para ello no hay nada más que observar las cifras de asistencia de público: 7.000 espectadores el día de la llegada del astro (cuando sólo jugó nueve hoyos para soltar músculos) y 25.000 los días de competición, con las entradas agotadas desde hacía días y doce filas de espectadores tras las cuerdas ansiosos de poder atisbar algo de su ídolo.
Lo curioso es que todo este «boom» mediático se ha producido en un torneo que sin la presencia de «El Tigre» sería uno de los más modestos de un Circuito Europeo al que se acaba de incorporar. Con 740.000 euros en premios es el más modesto de todo el Tour y, de hecho, esta semana ha tenido una inscripción de segundo nivel al coincidir en la misma semana con el Open de Hong Kong.
La diatriba que se les presenta ahora a los organizadores mundiales es la siguiente: ¿Es mejor organizar un torneo de cuatro millones y medio con los mejores jugadores del ránking mundial, o dedicarle tres a Woods y uno y medio al resto? A la vista de los resultados publicitarios, está claro que gana por goleada la primera opción. Y una vez contratado por ese fijo (que oficialmente está prohibido y se disfraza por medio de «clinics» y acciones promocionales), ¿es deportivo que un competidor cobre antes de empezar doce veces más de lo que se va a llevar el campeón por sus méritos golfísticos?
Esta última cuestión puede quedar aclarada el domingo. Tiger es el primer líder (66) y, si aguanta, lo ganará todo con los máximos honores.



