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Actualizado Jueves , 12-11-09 a las 13 : 43
Hasta el último segundo se mantuvo la tensión y la incertidumbre en el Congreso de los Diputados para sacar adelante la nueva Ley de Financiación Autónomica. Al PSOE se le atragantó el desayuno del día cuando el portavoz socialista, José Antonio Alonso, se dio cuenta de que el diputado Javier Barredo no se encontraba en el hemiciclo segundos antes de votar.
El resultado a priori estaba muy ajustado, 177 votos frente a los 176 que necesitaban para la mayoría absoluta, y cualquier equivocación o error a la hora de votar podía tumbar una de las leyes más comprometidas para el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Los socialistas intentaron desesperadamente que el presidente José Bono fuera benévolo y dejara las puertas abiertas, pero la portavoz popular Soraya Sáenz de Santamaría le hizo saber que la votación tenía que iniciarse.
Para alivio de los socialistas, todo salió como se esperaba, pudo contar con el voto de Nafarroa Bai y de UPN, dos más que sumó a los de su grupo parlamentario, Coalición Canaria, ERC e ICV. Frente al sí se posicionaron en contra el PP, BNG y UPyD, mientras que PNV e IU optaron por la abstención.
La tensión de la votación no fue más que el reflejo de la crispación que se vivió en el hemiclo, cuando el portavoz de CiU, Josep María Sánchez Llibre, inició su intervención con una durísima crítica al nuevo sistema financiero, afirmando que supone el "asesinato político" del Estatuto de Cataluña.
Estas afirmaciones provocaron una reacción de la bancada socialista, que llevó al diputado socialista, Álvaro Cuesta, a advertirle al diputado catalán que corría el riesgo de "excomunión", a lo que Sánchez Lliure respondió: "Señor Cuesta, estoy hablando de cuestiones muy serias".Entonces, tomó la palabra la vicepresidenta primera de la Cámara, Teresa Cunillera, del PSC, para sugerir a Sánchez Llibre que se centrase en su exposición y que dejase el orden de la sala a la Presidencia. "Dedíquese al tema, del orden de la sala ya me encargo yo", le dijo. El diputado nacionalista interpretó la intervención de Cunillera como una toma de partido y volvió a arremeter contra los socialistas: "Que no me hable de excomulgación. Bromas, en este tema no las voy a admitir. Ya está bien, hombre, ya está bien", enfatizó.
Desde el Partido Popular, la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría recordó como el PSOE ha tenido que recurrir a dos partidos navarros, a los que no le afecta esta nueva ley, para intentar sacar adelante la norma, rompiendo así 30 años de consenso en esta materia.
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