MANUEL CONEJOS | VALENCIA
Actualizado
Jueves
, 12-11-09 a las 14
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La falta de discurso político en las Cortes Valencianas se ha vuelto a evidenciar en la sesión de control al presidente valenciano, Francisco Camps, quien, harto de sufrir ataques personales desde el pasado mes de febrero, pasó al ataque con una virulencia desconocida en su figura sosegada y pragmática.
Camps ha escuchado estos meses lindezas desde la bancada de la oposición del calibre de:"Usted utiliza a su familia en una trama corrupta", "Es usted penalmente responsable" o "Usted lidera la corrupción del Gobierno valenciano". También ha asistido a espectáculos como el montado por la diputada de Compromís Mónica Oltra que se puso una camiseta en la que se podía leer: "Wanted, only alive", sobre una serigrafía de la caa de Camps.
Hoy, el presidente valenciano ha decidido no poner más la otra mejilla y acusó al portavoz socialista, Ángel Luna, de "hablar desde las vísceras y no desde la razón" o de ocupar un escaño para el que no fue votado (no era el cabeza de lista del PSPV en las elecciones autonómicas de 2007). Fue subiendo de tono la crítica de Camps, quien acusó a Luna de poner en peligro 10.000 puestos de trabajo por la querella que han interpuesto contra el PPCV y cinco empreas valencianas por una supuesta financiación irregular del partido.
Luna ha afirmado que en el PP «a las primeras de cambio se desharán» de Camps porque «en la balanza electoral da más pérdidas que beneficios»
El clímax de la sesión de control se alcanzó cuando el presidente valenciano aseguró que a Luna le gustaría "venir de madrugada a mi casa con una camioneta y que por la mañana yo apareciera boca abajo en una cuneta". El revuelo fue monumental en los escaños de los grupos políticos de la oposición, mientras que Camps recibía los apalusos de un grupo popular especialmente activo y cerrando filas con su líder. Luna, desconcertado, sólo acertó a responder que quizás debería haber cambiado su afirmación de hace unas semanas en las que dijo que Camps padecía "enajenación política", y haber cambiado el adjetivo que puso al sustantivo.
El resto del debate continuó por los mismos derroteros, aunque bajando algo los decibelios de las acusaciones. Eso sí, una sesión más la oposición se centró en el caso "Gürtel" y nueve meses después los populares siguieron hablando de la crisis económica, evidenciando que PSPV y Compromís parecen haber borrado de su argumentario la principal preocupación para los españoles y también para los valencianos.