Los servicios secretos de la Policía sueca (SÄPO) han dado la voz de alarma: el grupo islámico Al-Shabab -ligado al conglomerado terrorista de Al Qaida- recluta a jóvenes suecos para que luchen como insurgentes contra las fuerzas gubernamentales de Somalia, claro ejemplo de Estado fallido acorralado también por el «desgobierno» de los piratas en las costas del golfo de Adén.
Gran parte de esos chicos fueron contactados en el centro para jóvenes «Kreatitivetshuset» («Casa de la Creatividad») situada en Rinkeby, barrio satélite al noroeste de esta capital, donde vive un alto número de inmigrantes.
La Policía informó asimismo de que varios de esos jóvenes -estimados en una veintena, según las mismas fuentes- habrían llevado a cabo ataques suicidas en el país del Cuerno de África, provocando la muerte de muchos civiles, o habrían participado directamente en operaciones de guerrilla.
Estas acciones de proselitismo-reclutamiento -que han encendido todas las alarmas de las autoridades suecas- tuvieron como «cuartel general» una mezquita del centro de la misma Estocolmo. Uno de los líderes de la red sueca de Al-Shabab era un individuo de 30 años, instructor de deportes y monitor de tiempo libre de los alumnos del centro de Rinkeby, a los que enseñaba sueco.
Tras acercarse a esos chavales dándoles muestras de afecto, les iba convenciendo poco a poco: les hablaba de solidaridad y de la religión islámica y les aseguraba que con su sacrificio podían salvar muchas vidas; o les mostraba vídeos en los que se veía como otros varones e incluso mujeres se sacrificaban por su fe islámica, lo que les convertía en mártires, según manifestaba el monitor.
También mostró filmaciones de un campo de entrenamiento en Somalia -con música pop y salvas de escopetas de fondo- en las que se instruía a los reclutas suecos sobre el manejo de fusiles automáticos o la instalación apropiada de un cinturón de explosivos, amén de fotografías espeluznantes de víctimas de guerra -a veces niños- con las manos amputadas, la cabeza separada del torso y otras atrocidades.
El «Paraíso» y 200 euros
Varios chicos que sufrieron el acoso del reclutador aseguraron a la radio y televisión sueca, con la voz alterada y la cara tapada: «Si en un principio no consentíamos ir a Somalia, los instructores nos prometían dinero y riquezas e intentaban convencernos de lo importante que era ayudar a los hermanos islamistas».
La SÄPO asegura que este tipo de reclutamientos suceden preferentemente en las grandes ciudades -Estocolmo, Gotemburgo, Västerås y Malmö-. «Muchos chicos han testificado y alguna chica. Nos comentaron que los «maestros» le prometían un billete de ida al «Paraíso» y un sueldo mensual de dos mil coronas (unos 200 euros)».
La consecuencia directa de esta alarma es que el instructor que trabajaba en el centro de Rinkaby, líder de la red de reclutamiento de Al-Shabab, ha desaparecido y se ha cerrado su centro de recreo.

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