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Guerra cruzada por Medicina
Jueves , 12-11-09
La implantación del Plan Bolonia, al que colectivos como la Cámara de Comercio de La Coruña se aferraron para exigir un plan docente competo de la Licenciatura en la ciudad herculina, finalmente, no ha desatado el histórico enfrentamiento entre la institución universitaria santiaguesa y la coruñesa sobre la formación en medicina. Con ese rumor siempre de fondo, pero muy apagado, administraciones, universidades y cuerpo político han protagonizado en los últimos días un estruendoso ruido de sables en torno a la elección, hasta hoy por parte de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), de las 35 plazas de profesor asociado clínico en varios hospitales del área coruñesa y viguesa.
Aferrándose a un protocolo firmado por los rectores, los departamentos de Educación y Sanidad en mayo de 2008, la Universidad de La Coruña considera que la USC vulnera la legalidad al haber nombrado de nuevo, siguiendo el que hasta esa firma había regido el sistema, a los profesores asociados clínicos del Complejo Hospitalario Universitario coruñés (Chuac), al que la UdC está ligada, mediante convenio, desde el año 2001. El titular de la institución, José María Barja, instó hace unos meses a la inhibición de su homólogo compostelano, Senén Barro. Una vez desoída, la máxima autoridad de la UdC muestra ahora su disposición a llevar la confrontación a los tribunales.
La elección de estos profesionales del Sergas, que imparte la docencia a los estudiantes en sus últimos años de carrera en calidad de colaboradores, fue defendida por la USC, en primera instancia, por motivos de urgencia de convocatoria.
Cuando, hace unos días, la consellería de Sanidad requirió a ésta que suspendiese la convocatoria, Barro denunció un acoso a la independencia de la universidad que ha abierto una guerra de localismos. En la capital gallega descalifican un informe apuntando al pasado de la conselleira Pilar Farjas en el Palacio Municipal de María Pita, cuando desde los servicios legales del propio departamento autonómico concluyeron que la USC no respetó el acuerdo que une a cada universidad con su hospital de referencia. Para Barro, los rectores de la UdC y la Universidad de Vigo no deben autorizar a la USC para concertar plazas, por ejemplo, con el Chuac. El acuerdo entre las partes, tras la infructuosa reunión del pasado 19 de octubre, parece inalcanzable.
Con la posibilidad de que tanto la UdC como la Xunta acudan a la vía legal en el aire, la polémica se ha desplazado también a los pasillos de las instituciones. Ayer, el alcalde compostelano, Xosé Antonio Sánchez Bugallo, terciaba tachando de «no presentable» el requerimiento de Sanidade a la USC. Bugallo acusó a Farjas de actuar «como parte, y no en función de un interés general».
Semanas antes, el portavoz del PP en el municipio coruñés, Carlos Negreira, denunciaba que la UDC corre el riesgo de «ser colonizada» por los profesores de la universidad compostelana. Ese sentimiento, en la ciudad del Golfo Ártabro, es transversal. Porque su alcalde, Javier Losada, correligionario de Bugallo en las filas del PSOE, decía el pasado 16 de octubre: «Tenemos los medios, existe la demanda y sólo nos falta la titulación. La Coruña se merece tener la carrera de Medicina. Se merece estar en la orla de Medicina. No vamos a renunciar a esta demanda».
Otro de los que amagó con una posición al respecto, que finalmente no explicitó, fue el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez. En una visita al rector de la UdC celebrada ayer, Vázquez apeló a dejar atrás la guerra localista y pidió diálogo entre los rectores, Sanidad y Educación desde una visión gallega que aproveche las sinergias.
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