
EFE El portavoz del PP en las Cortes, Rafael Blasco, conversa, ayer, con su homólogo del PSPV, Ángel Luna
Miércoles
, 11-11-09
La celeridad imprimida por Generalitat a la propuesta de fusión entre las cajas valencianas está estrechamente relacionada con la futura configuración de Caja Madrid, pero no tanto con el supuesto interés de ésta por lograr una integración con Caja Mediterráneo (CAM). Muy al contrario, según fuentes financieras consultadas por ABC, la voluntad del Consell por consolidar un proceso de fusión entre CAM y Bancaja constituye una forma de blindaje para la entidad que preside José Luis Olivas, en el punto de mira de la caja madrileña desde hace varios meses.
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, fue diáfano el pasado viernes cuando, en presencia de los máximos responsables de las tres cajas de ahorros de la región -Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent-, avisó de que la toma de decisiones debe seguir produciéndose desde la Comunidad Valenciana dado que el músculo del sector financiero autonómico permite «no depender de nadie».
Más allá del momento -fijado, según todos los indicadores, a largo plazo- en que se produzcan las condiciones precisas para materializar esta integración intrautonómica, los cambios previstos en Caja Madrid, con Rodrigo Rato encaramado a la futura presidencia, habrían llevado al vicepresidente económico de la Generalitat, Gerardo Camps, a precipitar un debate de efectos «preventivos» ante cualquier veleidad de la caja madrileña, segunda entidad de ahorros de España, con respecto a Bancaja, tercera en este ránking.
Solvencia de Bancaja
De acuerdo con las fuentes consultadas por este periódico, la entidad presidida por José Luis Olivas ni tan siquiera contestó los mensajes llegadas desde Madrid con visos a establecer contactos dirigidos hacia una hipotética operación. Fuentes oficiales, de hecho, niegan la existencia de conversaciones formales.
La solvencia y fortaleza de Bancaja está, a día de hoy, fuera de toda duda. A pesar de la reducción del beneficio neto, la entidad sigue aumentando sus provisiones y presenta una cuenta de resultados especialmente apetecible para una entidad como Caja Madrid, dispuesta a ampliar volumen en el nuevo escenario que propicia el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) habilitado por el Gobierno, y las sugerencias del Banco de España, partidario de la reagrupación del sector.
Sin embargo, Bancaja se resiste a protagonizar un papel secundario y ha reiterado que en cualquier operación actuará como entidad absorbente. De hecho, disponde de diversas simulaciones y ha analizado diferentes escenarios de fusiones, que a día de hoy no han cristalizado en propuestas concretas.
La Generalitat, en plena sintonía con Bancaja, va a dar la batalla para evitar que se pierda un centro de decisión financiera de primera magnitud, que quedaría diluido en una eventual operación con Caja Madrid.
En esta línea, el vicepresidente tercero del Consell, Juan Cotino, reafirmó ayer las tesis sostenidas en los últimos nueve días por sus compañeros de Ejecutivo y dio un paso más allá al mostrar su rechazo a que entidades financieras con sede en otras comunidades autónomas «vengan a hacer una fusión». Cotino resaltó que «nosotros -en alusión al Consell- no tenemos que hacer la fusión, pero no permitimos que nos la hagan otros».
El empresariado alicantino
En este sentido, el camino más corto por evitar «injerencias» externas -básicamente procedentes de la Comunidad de Madrid- pasa por crear una gran caja autonómica, a imagen y semejanza de los procesos abiertos en regiones como Cataluña, Andalucía o Castilla y León.
Por ese motivo, Cotino insistió ayer, en presencia de los máximos representantes del empresariado alicantino, contrarios a la unidad entre la CAM y Bancaja, en la necesidad de abrir un proceso de reflexión en el seno de las entidades financieras de la Comunidad Valenciana.


