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Los expertos, en contra de la propuesta de que el alcohol y las drogas sean agravantes
Antonio Puerta, que tiene que ser juzgado todavía por la supuesta agresión tanto a su novia como al profesor Jesús Neira, alegó que había consumido droga en la Cañada Real antes de los hechos / EFE
Actualizado Jueves , 12-11-09 a las 16 : 43
«Burrada», «disparate», «aberración».... son palabras que no omiten hoy los jueces consultados por este periódico para que ofrezcan su valoración de la medida propuesta ayer por la Subcomisión para el Estudio de la Ley Integral de Violencia de Género y que supondría considerar el alcohol y las drogas en el violento machista una agravante en su condena. Además de unirse al aluvión de críticas, algunos expertos han ido un paso más allá al cuestionar la eficacia de la propuesta y al entender que no es más que una señal de humo en medio de un auténtico problema.

Significativa es la reacción de un magistrado vinculado a los órganos especializados, como el Observatorio de la Violencia de Género, que asesoran a los integrantes de la Subcomisión del Congreso. Esta fuente tacha el debate al que da alas la propuesta como «gratuito e innecesario» por dos motivos: el primero es la escasa incidencia del alcohol y las drogas en los homicidios machistas. Parten para hacer esta aseveración de un completo estudio de sentencias de casos de violencia sexista en las que se condenó al asesino de su mujer o pareja, o su ex compañera sentimental. Ni están borrachos ni se han drogado ni sufren una enfermedad mental. Los asesinos de sus mujeres o ex mujeres son conscientes de sus crímenes, según un estudio de las sentencias dictadas en 2007 por asesinatos y homicidios encuadrados en violencia de género. Sólo el 14 por ciento de los agresores juzgados estaban bajo la influencia de alguna sustancia.

Escasa incidencia y mínima aplicaciónAdemás de evidenciar la escasa incidencia en el delito que el hombre tenía toda la intención de cometer, la fuente experta alega otra razón: casi nunca se aplica en la actualidad -y así se prueba revisando las sentencias- el alcohol o las drogas como circunstancia atenuante del crimen machista que se ha cometido. Por ello, esta fuente no entiende «de dónde parte» esta propuesta, que requeriría de una completa modificación penal, empezando por legislar algún Decreto Ley o norma que permitiese variar la propia Ley de Violencia de Género, que tiene una corta vida puesto que fue aprobada en 2004.

Tampoco tendría sentido, ha dicho este y otros expertos jurídicos, aplicar el gravamen de la pena por estar bebido o drogado sobre la base del Código Penal actual, cuyo régimen general es el que se aplica también -en referencia al alcohol o las drogas- en fallos por violencia machista. Además afectaría a todo el proceso penal, agrega, lo que conllevaría una reforma en toda regla. «Es un retorcimiento del Código Penal que no solucinoa nada», ha calificado el portavoz de la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria, Marcelino Sexmero.

Sexmero se reafirma en la voz dada por otros especialistas como Miguel Abel, profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), refutando la tesis defendida ayer por los representantes de la Subcomisión del Congreso que pretenden equiparar el estado de embriaguez o narcotización en casos de violencia machista con los delitos de seguridad vial. «El hecho de beber es parte del propio delito en los casos de seguridad vial, pero es ajeno en los casos de violencia de género, por lo que no se pueden comparar y equiparar el abuso de alcohol y droga en ambos actos delitictivos», advierte.

Por su parte, el portavoz de Jueces para la Democracia Miguel Ángel Gimeno señaló a Ep que la aplicación de la medida supondría «un salto» en el castigo de estos delitos y lanzó una pregunta que hoy se hacen muchos penalistas al leer la noticia: ¿Por qué se debería aplicar esta agravante en los casos de violencia doméstica y no en el resto de delitos violentos?

Por ello, la moraleja que expresan todos ellos es que la misma Ley de Violencia de Género, que recabó el consenso de expertos jurídicos, fiscales y políticos, no previó la estipulación de las drogas o el alcohol como agravante, por lo que confían en que a una medida «cara a la galería» de este tipo no salga adelante.
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