Productos de primera necesidad y objetos fáciles de revender, principales objetivos de los nuevos cacos
Miércoles
, 11-11-09
Empujados por la necesidad o simplemente con la intención de obtener otra fuente de ingresos o de ahorro, muchos ciudadanos de todo el mundo no aficionados a los robos se inician en la práctica del «lléveselo sin pasar por caja». Así lo puso de manifiesto el Barómetro Mundial del Hurto en la Distribución que ayer se presentó en Madrid. El estudio no refleja un perfil del tipo de ladrones, pero sus responsables detectan que ha aparecido un delincuente ocasional que roba por impulso. La mirada se dirige a «jóvenes y amas de casa».
Ropa de marca, alimentos de alta gama, cuchillas de afeitar, cosméticos, juegos para videoconsolas y música se sitúan en el punto de mira de los ladrones profesionales e iniciados, que se centran en artículos pequeños, fáciles de esconder, caros y de marca.
Este informe anual determina que la pérdida desconocida (por hurto y/o deterioro) de productos en establecimientos al por menor se ha incrementado un 5,9% con respecto a 2008. Este porcentaje se traduce en pérdidas de 83.804 millones de euros (según el tipo de cambio del momento), con respecto al año anterior, que supuso un 1,35%. Así lo aseveraron algunos de los 1.069 establecimientos de 41 países encuestados para la tercera edición del Barómetro.
El estudio está realizado por Centre for Retail Research, una organización que proporciona servicios de consultoría e investigación para el mercado minorista, e impulsado por Chekpoint Systems, una de las empresas más importantes a nivel mundial en la gestión de pérdida desconocida.
Tanto el director del Centre for Retail Research, Joshua Bamfield como el director general para el sur de Europa de Checkpoint, Mariano Tudela indicaron que «los minoristas atribuyen una tercera parte de los hurtos a la recesión económica». Según Tudela en el último año «ha aumentado el número de delincuentes amateur».
Atractivo popular y reventa
Los responsables del estudio exponen que los productos robados poseen «un importante atractivo popular y son fáciles de revender»: juegos electrónicos para la Wii, DVD, reproductores de mp3, ropa, cosméticos, cremas faciales, perfumes, bebidas alcohólicas, cárnicos frescos y alimentos caros. El incremento en robo de alimentos ha motivado que sea «la primera vez que hemos tenido que analizar por categorías de alimentos como carne fresca, embutidos o patés», apuntó Tudela.
Otros productos con mayor índice de hurtos son los teléfonos móviles o inalámbricos y los relojes. Del total de productos robados, un 31,4% no cuentan con ningún sistema de protección. Para Tudela y Bamfield esto supone un «problema para reducir la delincuencia».
Los expertos en sistemas de seguridad informaron de que muchos distribuidores exigen a los fabricantes que incluyan «desde el proceso de fabricación sistemas de etiquetado para contribuir a interceptar a los ladrones».
Motivado por la crisis económica, Tudela indicó que la inversión en sistemas de seguridad por parte de los distribuidores «se ha mantenido en los mismos niveles que en 2008».
El caso español
España ha sido de los países «más honrados» dentro de este problema social, como explicó con sorna el director general de Checkpoint para el sur de Europa, Mariano Tudela. Nuestro país se sitúa en el puesto número 24 dentro del ránking de las pérdidas por robos y daños.
No obstante, con respecto al estudio anterior se ha incrementado un 3,8%, un aumento que supone 2.805 millones de euros en pérdidas respecto a los 2.510 millones de euros del año anterior. «Es como tener abiertos durante cinco días los comercios regalando el producto», explicó Tudela.
De esta cifra, un 50,2% se corresponde con hurtos por parte de clientes; un 28,4% a sustracciones de los empleados (robos internos), y el resto se reparte entre hurtos de proveedores (7,7%) y errores internos (13,7%). De esta cifra, cada español asumiría un gasto extra «en impuestos indirectos» de 52 euros de media.
La mirada en el textil
En términos generales, los negocios que más han sufrido los efectos de este repunte de pérdida desconocida son los de ropa, moda y complementos; recambios para vehículos, ferretería y materiales para la construcción, y los especializados en cosmética, perfumería, productos de belleza y farmacia.
Los índices más bajos atañen a comercios de venta de licores, vinos, cervezas y aquellos que permiten la venta de bebidas alcohólicas ; calzado, zapatos y artículos deportivos, juguetes, manualidades y artes.


