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El líder del PP, Mariano Rajoy, propuso ayer desde Zaragoza un gran pacto nacional con las comunidades autónomas para reducir el gasto público. Durante su intervención en la jornada de clausura del Congreso de la Empresa Familiar, Rajoy aseguró que es «urgente» acabar con el «pozo sin fondo» que constituyen actualmente las administraciones públicas.
Subrayó que es imprescindible un «ejercicio de austeridad», que no sólo pasa por gestionar de forma más eficaz cada administración pública sino también por una «mejor coordinación» entre todas ellas. Dijo que es una de las reformas estructurales que se deben afrontar para reflotar y hacer competitiva la economía española.
Mariano Rajoy afirmó que es necesario simplificar la Administración pública y reducir el gasto que está acarreando la burocracia. «¿Cómo es posible -se preguntó- que para cazar en España hagan falta diecisiete licencias de caza diferentes», una por cada comunidad autónoma.
Abogó por un pacto político que detalle «cuáles son los servicios y prestaciones que necesitan mantenerse a toda costa: la sanidad, la educación, los servicios sociales, la justicia y la seguridad. Y que la financiación de los servicios la reciba quien tenga las competencias».
Economía y sistema judicial
Además de esta reforma de la Administración pública, Rajoy también pidió cuatro más: la de Educación, la de fiscalidad, la del mercado laboral, la del sistema energético y la que denominó como «reforma institucional», en la que incluyó el sistema judicial. Afirmó que es «capital» conseguir una Justicia ágil y eficaz que dé seguridad jurídica a las relaciones económicas.
En materia fiscal defendió medidas de apoyo a la inversión empresarial que incluyan la rebaja del Impuesto de Sociedades. En cuanto a la reforma laboral, advirtió que el Gobierno deberá afrontarla aunque no haya acuerdo entre patronal y sindicatos, porque «la falta de consenso no puede eximir a un Gobierno de su responsabilidad».
Rajoy insistió en contener el gasto público porque su escalada -criticó- está haciendo que la Administración acapare los créditos en detrimento de empresas y familias. Afirmó que, de no controlarse el déficit, se corre el riesgo de entrar en una fase prolongada de «bajo crecimiento, incapaz de crear empleo».
La perspectiva del ministro
Frente a las recetas de Rajoy, el ministro de Fomento, José Blanco -que también participó ayer en el Congreso de Empresa Familiar- defendió gobiernos más fuertes para intervenir en los mercados, sobre todo en tiempos de crisis. Presumió de la política económica del Ejecutivo de Zapatero y dijo que España, con su «visión del mundo», influye en el G-20 e incluso en el presidente estadounidense, Barack Obama. Una «visión del mundo» basada, entre otros aspectos, en «crecimiento sostenible, apuesta por la inversión pública» y «control de la economía internacional».
Blanco evitó referirse a la reforma laboral y prefirió animar a las empresas a «introducir mejoras en la organización del trabajo y aumentar la productividad».
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