El consejo de administración de Caja Duero ruenido ayer / DAVID ARRANZ
Caja España y Caja Duero decidieron ayer iniciar un proceso de fusión del que se desmarcó por unanimidad y a última hora Caja de Burgos. La fusión a tres prevista se queda sólo en dos y la entidad burgalesa ya podría estar estudiando emprender un camino similar con Caja de Ávila y Caja Segovia, según algunas informaciones.
Como no podía ser de otra manera en un proceso con tantos vaivenes como el de Castilla y León, la resolución del mismo fue casi como una película de suspense. Caja España era la primera en comunicar que su Consejo había aprobado -con todos los votos a favor- iniciar el proceso de fusión con Caja de Burgos. Pero hasta ahí llegaron las declaraciones del presidente de la entidad. Santos Llamas, arropado por todos los consejeros, emplazaba a los periodistas a una rueda de Prensa posterior y que variaría en función de lo que sucediera en «la otra» -en referencia a Caja de Burgos-. Algo similar sucedió en Caja Duero. Su presidente tenía previsto comparecer a las ocho de la tarde, pero decidió aplazar su intervención hasta conocer lo que decidía la entidad burgalesa.
A falta de saber más detalles sobre el proyecto, el acuerdo alcanzado hace unos días -y al que Caja de Burgos quitó ya validez el lunes- incluía aspectos como que la sede de la Presidencia estuviera en León y que Salamanca acogiera la dirección general ejecutiva. Para Burgos se había otorgada la responsabilidad en las empresas participadas y en departamentos como Tesorería que ahora tendrán que repartirse las otras dos.
Comunicado sorpresa
La decisión conocida ayer llegaba apenas 24 horas después de que el presidente de Caja de Burgos, José María Arribas, sorprendiera a todas las partes con un comunicado interno dirigido a los empleados en el que negaba los términos de un acuerdo que sí daban por bueno sus compañeros de viaje. En una jugada que se interpretaba como un órdago para conseguir algo más de peso a última hora para Burgos, José María Arribas se quejaba de que sus peticiones no se habían atendido durante todo el proceso y de que no había ni siquiera un mínimo consenso sobre algunos de los aspectos a negociar.
Protestas en Salamanca
Ya por la tarde, y después de que el vicepresidente económico de la Junta tuviera que desplazarse hasta Burgos, la Caja de esta ciudad cumplía con las exigencias del Banco de España y convocaba, al igual que Caja Duero y Caja España, el consejo de administración. Sin embargo, los argumentos de Arribas y su equipo habrían convencido a todos los consejeros, incluidos los «políticos», tanto del PP como del PSOE. Mientras, 300 trabajadores de Caja Duero recibieron con empujones y pitidos a los miembros del Consejo de Administración de la entidad, La protesta fue convocada entre los empleados de Caja Duero a través de redes sociales de Internet.
Los pitidos se hicieron atronadores cuando entraron los consejeros, que tuvieron que ser escoltados por la Policía, principalmente los representantes del PP y del PSOE, así como los de sindicatos y de la Cámara de Comercio.


