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Martes
, 10-11-09 a las 19
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La muerte de «Baby RB», un bebé británico que desde que nació hace un año está asistido por respiración artificial, es ya cuestión de trámite. El padre del niño anunció esta mañana en los tribunales de Londres, en los que se enfrentaba a la decisión del hospital, secundada por la madre, de dejarle morir, que acepta que se le retire la respiración asistida. Acto seguido, el juez declaró legal ese proceder.
El acuerdo se produjo en una sesión tremendamente emotiva, en la que la madre tuvo que dejar unos minutos la sala, anegada en lágrimas, y en la que el sollozante padre explicó que finalmente aceptaba las razones aducidas por los médicos en el sentido de que una operación de traqueotomía «no era en el mejor interés» del bebé, aquejado de síndrome miasténico congénito, una rara dolencia neuromuscular. El nombre del niño, y de sus padres -de poco más de veinte años y separados- ha permanecido velado por motivos legales.
«Aunque separados», indicó un comunicado conjunto de los progenitores y del hospital, «los padres de RB han estado siempre unidos en querer el mejor cuidado para su hijo con el fin de que pudiera tener la mejor calidad de vida posible. Han estado diariamente al lado de su cama durante los últimos trece meses. En el tribunal se ha expuesto que RB es un querido pequeño, adorado por sus padres, familia y personal del hospital. Todas las partes en este caso han llegado a un acuerdo después de considerar de forma cuidadosa lo que es mejor para RB». Una decisión calificada de «agonizantemente difícil», pero necesaria. «Sus padres quieren ahora emplear el poco tiempo que queda para estar con amado hijo», concluyó el comunicado.
Hasta ayer, el padre había mantenido que el cerebro del niño, no afectado por la enfermedad, funciona perfectamente y que RB podía ver, oír, sentir y reconocer a sus padres. Sus abogados facilitaron un vídeo en el que se mostraban esas reacciones.
Para el juez, la conclusión del caso era «triste», pero «inevitable». «Es imposible para quienes no hemos pasado por algo semejante adivinar el impacto que algo así tiene en la vida de dos jóvenes padres», dijo sobre el golpe que supone recibir el nacimiento de un hijo con serios problemas de salud desde el primer día. «De pronto, todas las esperanzas y sueños que habían tenido cuando esperaban el bebé desaparecieron, y fueron reemplazadas con una vida caracterizada por preocupación, estrés, agotamiento, confusión y sin duda gran tristeza».



